La moneda circulante tiende a desaparecer en México

logoPor Octavio Camelo Romero

El dinero es una mercancía especial que históricamente surgió del mundo mercantil para cumplir varias funciones. La primera función  de esta mercancía especial, llámese oro, consiste en proporcionar al mundo de las mercancías el material físico para la expresión de su valor, o bien, en representar los valores mercantiles como magnitudes de igual denominación, cualitativamente iguales y cuantitativamente comparables.

En virtud de esta función el oro, la mercancía equivalente específica, deviene en primer lugar dinero. Las mercancías no se vuelven conmensurables por obra del dinero. A la inversa. Por ser todas las mercancías, en cuanto valores, trabajo humano objetivado, y por tanto conmensurables en sí y para sí, pueden medir colectivamente sus valores en la misma mercancía específica y ésta mercancía destacada convertirse en dinero.

La expresión del valor de una mercancía cualquiera en la mercancía-dinero o en oro constituye su forma de dinero o su precio. El precio o la forma dineraria del valor característica de las mercancías es, al igual que su forma de valor en general, una forma ideal o figurada, diferente de su forma corpórea real y palpable.

Y si dos mercancías distintas sirven simultáneamente como medida del valor, todas las mercancías tendrán dos expresiones de precio, diferentes, precios en una y precios en otra, mercancía-dinero, las cuales coexistirán sin sobresaltos mientras la relación existentes entre ambas se mantenga inalterada. Los precios o las cantidades de oro en que idealmente se transforman los valores de las mercancías se expresan en las denominaciones dinerarias legalmente vigentes. En vez de decir que un kilo de trigo equivale a cierta cantidad de oro, en México se dirá que es igual a tantos pesos con ciertos centavos.

Por otra parte las mercancías se producen para el intercambio. Pero en este proceso se implican relaciones contradictorias mutuamente excluyentes. La mercancía es la unidad de valor y de valor de uso. Y en la medida en que se realiza el intercambio mercantil se transfiere mercancías de las manos de quien para su poseedor son no-valores-de-uso a manos en las que son valores-de-uso.

El ciclo de la circulación de mercancías viene dado por la famosa forma de Marx: M – D – M. Vender para Comprar. Venta M-D y Compra D-M. En este proceso el dinero sirve para la circulación mercantil y por ese motivo no se requiere de la circulación de los metales preciosos. Por ese motivo surgen las monedas nacionales en sustitución de la mercancía-dinero.

Sin embargo y como consecuencia de las políticas púbicas de restricción al circulante, las empresas se han visto en la necesidad de adoptar medidas para dar salida a los inventarios mercantiles. De esa necesidad surgieron los sistemas crediticios y el dinero-plástico. Con el sistema de crédito surge el consumo primero y el pago después, esto es, las mercancías se consumen primero y en segundo tiempo se realiza el pago correspondiente.

Empero este sistema opera como un sistema de préstamo en donde se cobran intereses por el monto prestado. De esa manera la necesidad del dinero físico para la circulación de mercancías se va haciendo menor y la tendencia a sustituir las monedas nacionales por plásticos y dinero-electrónico se va haciendo mayor.

Por ejemplo en Dinamarca, el banco central no fabrica billetes ni monedas desde 2013 y ha invertido muchos recursos en sistemas electrónicos y en Suecia el banco central local quiere que su moneda quede restringida a las pantallas de teléfonos inteligentes, tabletas y computadoras. Estamos ante el surgimiento de unos nuevos sistemas de circulación de mercancías. En fin.

 

 

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