LOS MANGLARES SON FILTROS BIOLÓGICOS RIÑONES DE LA NATURALEZA

logoPor Octavio Camelo Romero

Los manglares tienen  mayor capacidad para asimilar carbono en el suelo que la de cualquier otro ecosistema boscoso en el mundo, por ello su preservación resulta estratégica y vital para mitigar los efectos negativos del calentamiento global.

 Científicos midieron el contenido de carbono en 25 bosques de manglar en la zona costera del Indo-Pacífico y encontraron que capturan hasta cuatro veces más carbono por hectárea que otros bosques tropicales. Al examinar sedimentos, los investigadores hallaron, en promedio, cinco veces más carbono depositado que en los bosques terrestres templados o tropicales.

La pérdida de manglares por deforestación y exposición de los suelos genera la emisión de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático, como son el carbono y el metano liberados a la atmósfera. Si se deforesta esta cobertura vegetal, no sólo se pierde el contenido acumulado en la biomasa de la planta, sino también el que hay en los suelos, además de que se pierden los servicios ecosistémicos que brindan.

Preservar los manglares y restaurar las regiones donde han sido degradados puede ser una solución, al menos parcial, al problema del cambio climático. Una de las grandes contribuciones es su propiedad de retener carbono de la atmósfera y almacenarlo en sus sustratos húmedos.

Hasta 2008 la tasa de pérdida anual era de unas 150 000 hectáreas de manglares, lo que se traduce en alrededor de 225 000 toneladas de carbono que dejan de capturarse, con una liberación de 11 millones de toneladas procedentes de los suelos alterados, todo ello durante un año.

Además de su productividad pesquera, los manglares también funcionan como filtros biológicos; están considerados como los ‘riñones’ de la naturaleza, pues mejoran la calidad del agua al atrapar nutrientes, así como contaminantes provenientes de la agricultura y de las descargas urbanas e industriales.

A pesar del papel vital que desempeñan, estos sistemas se encuentran amenazados incluso a un nivel mayor que las selvas tropicales, sobre todo debido a problemas como el azolvamiento por erosión de la cuenca, a los proyectos turísticos y a los sistemas de presas que indirectamente interfieren con el flujo de los ríos que los proveen de sedimentos.

Se sabe que la superficie del territorio nacional cubierta por este ecosistema pasó de 856 mil 308 ha en el periodo 1970-1980 a 774 mil 90 ha en el año 2005, y a 764 mil 486 ha en el 2010. Lo anterior representa una pérdida acumulada en los últimos 30-40 años de 91 mil 822 ha; no obstante, el  país se mantiene en el cuarto lugar mundial en superficie.

Empero, ¿Qué sucede en Nayarit con relación a este importante ecosistema que se distribuye principalmente en la región Marismas Nacionales, recientemente decretada Reserva de Biosfera, y hoy amenazada con un proyecto turístico y con la construcción del proyecto hidroeléctrico Las Cruces?

Se sabe que en el año 1970-1980 se estimaron 78 mil 24 ha manglar en el estado de Nayarit. Para el año 2005 la superficie había disminuido a 69 mil 784 ha, lo que representó pérdida de 8 mil 240 ha en aproximadamente unos 15 años, lo que equivale a una tasa de cambio de -0.26%. En el año 2005 la superficie ocupada por el manglar en la entidad representaba el 9% del total nacional.

En el 2010 la superficie de manglar fue de 66 mil 920 ha, 2 mil 864 ha menos respecto de 2005, cifra que coloca a Nayarit como la entidad donde más se ha perdido este ecosistema costero; la tasa de cambio calculada para el periodo 2005-2010 fue de -0.84%; En el año 2010 la superficie de manglar en Nayarit alcanzaba el 8.7% del global nacional. Así pues, de 1970-80 al 2010, la pérdida acumulada en la superficie de manglar en la entidad fue de 11 mil 104 ha, a pesar de ello Nayarit mantiene el quinto lugar nacional.

Este ecocidio no atenta sólo contra el ecosistema, sino más bien, contra la humanidad porque fomenta el  calentamiento global y el cambio climático. En fin.

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