Por: Sergio Mejía Cano
Hace algunos años se oía decir constantemente que el automóvil era un lujo; sin embargo, ya más recientemente se concluyó que ya no es un lujo el automóvil, sino una necesidad. El problema es que, la mayoría de las nuevas generaciones, sobre todo cuyas familias cuentan con más poder adquisitivo, desde temprana edad lo primero que quieren y piden es un automóvil sepan manejar o no, tal y como sucede con la mayoría de los jóvenes de ambos sexos que ni siquiera saben que existen los reglamentos de tránsito y, si saben, no los leen y lo peor es que sus mayores no los estimulan para que sepan cómo conducir, a no ser por amistades u otros familiares.
En cuanto a esto de que hoy en día el automóvil se ha convertido más en una necesidad que en un lujo, se debe al crecimiento de la mayoría de las ciudades y poblaciones que ya no son tan pequeñas, por lo que este crecimiento de las manchas urbanas ha generado que las distancias se alarguen cada vez más, aparte del servicio público de transporte urbano que, por lo regular en la mayoría de todas las ciudades es ineficiente y en algunas zonas urbanas muy caro el costo del pasaje, por lo que mucha gente en algunas partes tienen que abordar dos o más rutas ya sea para llegar a su trabajo o a determinado destino, por lo que precisamente debido al costro del pasaje su economía merma considerablemente.
Así que algunas personas al hacer cuentas de lo que gastan en transporte personal deciden ir ahorrando para adquirir un coche porque tal vez consideran que les sale más barato pagar la gasolina y el gasto de mantenimiento de su carro que estar pagando casi 60 pesos diarios o más en camiones; además, para tener más tiempo de vida con la familia, pues al tener que tomar dos o más rutas de camiones se tiene que levantar más temprano para llegar a tiempo a su destinos y no llegar tan tarde a su domicilio cuando ya la mayoría de la familia ya está dormida.
Cierta vez oí decir a un antiguo ferroviario, cuando se eliminó la materia de civismo que, a la mayoría de los adultos mayores que ya rebasamos la sexta o séptima década de vida se nos impartió esta materia; sin embargo, a principio de los años 70 del siglo pasado dicha materia de civismo se dejó de impartir tanto en escuelas primarias como secundarias y, también se dejó de hablar de la ética.
Lo anterior salió a colación al comentar cómo se han incrementado los accidentes viales en toda clase de vehículos, precisamente debido al crecimiento de las manchas urbanas, así como el incremento en el parque vehicular, por lo que este antiguo ferrocarrilero comentó que muchos de los accidentes de tránsito se debían precisamente a la falta de civilidad de mucha gente, además de estar influenciados por el sistema imperante que enseño a las nuevas generaciones a competir en vez de compartir.
También ya hace tiempo que leí un artículo o vi un documental en donde se decía que por lo regular el ser humano cambiaba completamente su personalidad al ponerse tras un volante o un
manubrio; que, varias personas lo tomaban como un símbolo de poder sobre los demás ya fueran en otros vehículos o a pie.
Así que volviendo al antiguo ferroviario este terminó su plática diciendo que su pensamiento, desde que eliminaron la materia de civismo en las escuelas que, al iniciar la educación primaria se debería de impartir educación vial, porque no es lo mismo maniobrar un vehículo rodante a ciegas que, manejarlo sabiendo cómo conducirse por calles y carreteras; claro que hay personas que la intuición y sentido común los hacen aprender cómo conducir un vehículo, pero hay otras que jamás aprenden a manejar, aunque crean que sí saben nada más por mover un vehículo.
Y a propósito de carreteras, al comentar con algunos amigos y conocidos sobre el terrible accidente en la nueva carretera, Tepic-Compostela que sucedió recientemente con un saldo, de acuerdo a las notas informativas, de siete personas fallecidas, por lo menos tres de estos amigos y conocidos coincidieron en que algo mal hecho podría tener esta neo carretera, pues dijeron que al ir circulando el volante se mueve en forma extraña como si no estuviera bien el nivel de la misma. No en toda la carretera, sino en determinados tramos.
Claro que no he circulado por esta nueva carretera o autopista y, como tengo muchos años que no manejo un carro no sabría decir cómo es que tres personas coincidieron en el movimiento del volante; sin embargo, así lo confirmaron estas tres personas.
Sea pues. Vale.
