CON PRECAUCIÓN
Por: Sergio Mejía Cano
Recientemente en las redes sociales se subió un video en donde el senador, Gerardo Fernández Noroña lanza un reto al lector de noticias, Ciro Gómez Leyva, pidiéndole que le mencione un solo país en donde han intervenido los Estados Unidos en el que sus habitantes se hayan visto beneficiado en algún modo.
Si bien tal vez, Ciro Gómez Leyva no vaya a responder debido a su desprecio ante los políticos que se dicen de izquierda, lo que sí es muy palpable es que, todo lo que tocan los Estados Unidos se pudre; claro que no sus dirigentes, políticos, militares y clases empresariales, pero sí la mayoría o todos sus habitantes pertenecientes a la clase trabajadora como obreros, campesinos y pescadores en su conjunto.
Pero, qué se puede esperar de un país que nació masacrando a los legítimos dueños de todas esas tierras que se apropiaron indebidamente bajo el lema de que el mejor indio es el indio muerto; así como basar su creación mediante la esclavitud con gente traída de África y otras naciones, así como la explotación de otros inmigrantes como los asiáticos y latinos quienes fueron los que construyeron carreteras y caminos férreos a lo largo y ancho de esa naciente nación que hoy se ostenta como la más poderosa del mundo.
El escritor y caricaturista, Eduardo del Río, más conocido como Rius, en uno de sus libros en los que añade cartones de otros caricaturistas tanto nacionales como extranjeros, resalta un cartón en donde se ve a una familia anglosajona celebrando el día de gracias ante una mesa llena de comestibles y un pavo ya cocinado en medio de esa mesa; pero, bajo el piso en donde se encuentra esa familia dando gracias, se mira una gran cantidad de esqueletos humanos junto con penachos de plumas, arcos y flechas, dando a entender que esa nación se forjó masacrando a las naciones que ahí existían antes de la invasión europea.
Así que, insisto: qué se puede esperar de un país que se fundó sin respetar a las naciones nativas y menos a los que trajeron a la fuerza para que les hicieran los trabajos pesados y que contribuyeron a la edificación de las ciudades, a la alimentación, la vestimenta y la comunicación terrestre. Un país que ha discriminado a tanta gente que no tiene los parámetros supuestamente de una raza superior como son los ojos y piel clara, así como pelo rubio; una discriminación que se extendió abiertamente hasta la década de los años 70 del siglo pasado, pero que aún persiste, aunque en forma velada sigue habiendo.
Así que, ninguna calidad moral tiene los Estados Unidos para considerarse como un adalid de los derechos humanos, de la democracia y de la libertad, porque son los que han violado flagrantemente los derechos humanos no nada más en su propia nación, sino en todos los países en donde han tenido y tienen presencia.
Para los Estados Unidos la democracia no es del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, sino a su modo y que no afecte sus intereses y la libertad de poder explotar recursos naturales y humanos; ese es el tipo de libertad que significa para los Estados Unidos: explotación vil sin importarles en lo absoluto la contaminación ambiental y mental que genera su progreso y propio beneficio.
Los Estados Unidos han invadido infinidad de países o han contribuido para derrocar presidentes, reyes y hasta supuestos dictadores que no acatan sus dictados por afectar sus intereses. Lo curioso es que al invadir un país o favorecer algún derrocamiento lo hacen supuestamente en nombre de la libertad y la democracia y para salvar a sus habitantes del comunismo, así sea desapareciéndolos del mapa.
Y a propósito de las caricaturas de Rius, en otro de sus libros también sobresale una cuando habla sobre la invasión de los gringos a Vietnam; una caricatura en donde se mira a un soldado yanqui bien armado pisoteando el cuerpo decapitado de un vietnamita y mostrando la cabeza del vietnamita diciendo: otro vietnamita más salvado del comunismo.
Desde luego que esta imagen es más que emblemática, pues tal vez para los gobiernos gringos salvar poblaciones del comunismo es matándolas ya sea ipso facto o paulatinamente de hambre, frio y enfermedades o recluyéndolas en reservaciones tal y como lo hicieron con los nativos americanos que ya no pudieron desaparecer del todo, en lugares inhóspitos en donde preservar la vida es casi imposible.
Así que, ¿qué se puede esperar de esa aberrante nación gringa cuando se mete a cualquier país e incluso en el suyo mismo? Nada bueno, sino pura calamidad, por supuesto.
Sea pues. Vale.