Por: Sergio Mejía Cano
Era de esperarse que, en cuanto al segundo informe de la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), iban a surgir de inmediato señalamientos en contra de todo lo que se anunció en dicho informe respecto a los avances en los servicios de salud, vivienda, infraestructura, inversiones, economía, etcétera.
CSP anunció la creación de nuevos hospitales, así como la rehabilitación de aquellos que quedaron en obra negra y que se dieron como terminados e incluso, equipando otros a los que les faltaban complementos para ofrecer un buen y mejor servicio como camas, equipos para análisis clínicos, camillas, ambulancias; pero, sobre todo, abastecimiento adecuado de medicamentos.
En cuanto a vivienda, se ha demostrado fehacientemente que cada día se están entregando casas habitación a muchas familias y que se están construyendo muchas más; sin embargo, lo mejor es que se reestructuraron infinidad de créditos que extrañamente se habían hecho impagables para muchos trabajadores que ya habían rebasado el crédito que les habían otorgado y que aún debían mucho dinero.
Respecto a la infraestructura, constantemente en las conferencias matutinas que ofrece la Presidencia de la República de lunes a viernes, se ha informado sobre los avances en puentes, carreteras tanto federales como estatales, así como de caminos saca cosechas; brechas en localidades serranas, etcétera.
Pero, adversarios y detractores de la Cuarta Transformación (4-T) siguen machacando sobre Mexicana de Aviación, el aeropuerto internacional, Felipe Ángeles, el Tren Maya, el Tren Interoceánico, la refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas, los trenes suburbanos y la rehabilitación de las líneas férreas para dar de nuevo el servicio de trenes de pasajeros, tachándolos como obras inoperantes o con enormes pérdidas, aduciendo que se convertirán en elefantes blancos.
Se entiende que, por lo regular, las personas que viven en las inmediaciones de los lugares en que la infraestructura está avanzando se dan cuenta clara de que sí se está trabajando en el país para mejorar la movilidad y comunicación, creando caminos para comunicar, precisamente, lugares que anteriormente no tenían comunicación más que haciendo largos rodeos teniendo que pasar por otras entidades o municipios para llegar de un lugar a otro.
Se ha informado constantemente sobre la reparación, rehabilitación en incluso, la elaboración de puentes nuevos sustituyendo a los antiguos; sin embargo, detractores y adversarios de la 4-T como que se les olvida o a propósito omiten en el entendido de que hay gente que no se entera de lo que pasa en otras partes, porque en su entorno no llega aún alguna obra, por lo que al oír que el gobierno federal no hace nada se la creen a pie juntillas sin investigar más allá, atenida nada más a lo que les dicen u oyen en la calle precisamente de parte de personas malintencionadas o que también no se enteran de más cosas que las que oyen o les dicen.
Lo más recurrente de detractores y adversarios de la 4-T es decir constantemente que se está destruyendo al país, que es una dictadura, que hay censura y que no existe la libertad de expresión y lo peor, tal vez mirándose en un espejo, que es un narco gobierno.
Lo triste del caso es que haya personas que se van con estas fintas que, obviamente no tienen sustento alguno, más que el único fin de denostar el trabajo que ha hecho el gobierno federal en beneficio de la población en su conjunto, haciendo el bien sin mirar a quien.
En un sondeo personal entre conocidos, antiguos compañeros de trabajo, vecinos, familiares y a nivel barrio, la pregunta frecuente es: ¿en qué te ha afectado el gobierno de AMLO y de CSP? La respuesta promedio prácticamente es la misma: es que están destruyendo al país, dañando la economía, es una dictadura, hay censura. Al requerirles si les consta, responden que así dicen en la tele o en el internet; nadie dice que. en los periódicos, porque infortunadamente ya casi nadie lee los impresos.
Al insistirles a quienes les he preguntado que, a ellos en lo personal y particularmente, en qué les ha afectado, por lo regular, la mayoría no sabe que responder, sino que contestan con evasivas o con los mismos argumentos que les dijeron u oyeron decir a los comentaristas tradicionales, en noticieros de televisión abierta o en las redes sociales; pero sin reconocer alguna afectación en lo personal.
Como para todo hay gente, es obvio que haya a quienes no les gusta leer ni buscar más allá de lo que ven en la tele o les dicen.
Sea pues. Vale.
