Por: Sergio Mejía Cano
Pues, se ha puesto de manifiesto una vez más que al Mar no se le ganan terrenos y menos a los dictados de la Madre Naturaleza, ya que ahora se les ha dado una respuesta contundente a las demandas que se dieron en su momento, por parte de pobladores y activistas ambientales cuando se inició la construcción de dos torres de apartamentos de lujo en Punta Paraíso en la playa de San Francisco (San Pancho) en la costa de Nayarit.
Si bien las autoridades que dieron los permisos para esta construcción sobre terrenos de playas federales no hicieron caso a estas protestas en las que se incluía también la invasión a una zona de desove de las tortugas marinas que, desde tiempos ancestrales han utilizado esa parte de la playa para cumplir con su ciclo vital.
Se llegó a documentar que desde los años 2017 y 2018, los pobladores y activistas ambientales llegaron a protestar enérgicamente debido a la privatización de esta playa en San Pancho, porque los desarrolladores habían invadido aproximadamente un 30 por ciento de la playa pública; denunciando además, la destrucción de la duna costera afectando directamente la zona de desove de tortugas marinas, poniendo énfasis insistentemente que la construcción de estos inmuebles sobre esta duna se modificaría la dinámica natural del Mar y ponía las estructuras que, precisamente ya se estaban construyendo ahí mismo.
Pero, si las autoridades correspondientes hicieron caso omiso ante estas protestas y demandas tanto de pobladores como de activistas ambientales, fue la misma Naturaleza y, desde luego, el mismo Mar, quienes ahora están poniendo las cosas en su lugar, recordándole a los desarrolladores y autoridades que dieron el permiso para esta invasión de playa, quiénes son los que mandan ante todo, pues debido al incremento del oleaje tanto por el denominado mar de fondo, como por los fenómenos naturales al generarse los huracanes cíclicos, se fueron socavando los cimientos de estas torres departamentales que, de acuerdo a fotos y videos de último momento, es decir, de los más recientes, parte de una de esas torres se mira claramente inclinada hacia la playa, mostrando una fase de destrucción ya sin marcha atrás, por lo que tal vez no tarde en colapsar completamente.
Ahora habrá qué investigar hacia atrás en el tiempo para saber quién o quiénes y en qué o cuáles circunstancias dieron los permisos para la construcción de estos inmuebles en playas federales, es decir, públicas y que pertenecen a la Nación Mexicana; porque ya no
son tiempos de aplicar aquella máxima de, más vale pedir perdón que pedir permiso, debido a que existe la posibilidad de que muchos de los permisos para la construcción e invasión de playas federales se hicieron sin los estudios ambientales correspondientes o si se llegaron a hacer estos estudios en su momento, a la mejor los desarrolladores aplicaron también la conocida y coloquial frase del “ahí se va”, al fin y al cabo ya una vez construidos los edificios ni modo que los tiren o derrumben y menos si son de varios niveles.
Desde luego que esto no es privativo nada más del estado de Nayarit, pues constantemente se han escuchado quejas de pobladores y ambientalistas de una gran parte de las zonas costeras tanto en el Pacífico como en el golfo de México u océano Atlántico; tal y como lo ha citado constantemente la periodista, Susana Mendoza Carreño, directora de Radio Universidad de Guadalajara, en Puerto Vallarta, quien ante la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo en las conferencias matutinas ha citado infinidad de desarrollos inmobiliarios tanto en Nayarit como en Jalisco; pero más en este puerto jalisciense citando algunos ejemplos de constructores que comienzan a erigir edificios de determinados niveles y los terminan con varios más sin tener el permiso correspondiente para el aumento de más niveles en sus construcciones.
Así que, volviendo a tema de San Pancho, al investigar esta invasión de playa se llegue a destapar una cloaca llena de posible corrupción en cuanto a la otorgación de los permisos de construcción y quienes estaban al frente de la delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) en la delegación estatal.
De no haber intervenido el Mar en el derribo de estas torres en Punta Paraíso, tal vez ahí hubiesen permanecido en el entendido de que, si ya está hecho, para qué demoler si hasta le da más vista atractiva a la playa en cuestión. Y el desove de las tortugas, ¿qué? ¿Acaso no importa la vida de otras especies?
Sea pues. Vale.
