Por: Sergio Mejía Cano
Hace algunos años se oía decir constantemente que el automóvil era un lujo; sin embargo, ya más recientemente se concluyó que ya no es un lujo el automóvil, sino una necesidad. El problema es que, la mayoría de las nuevas generaciones, sobre todo cuyas familias cuentan con más poder adquisitivo, desde temprana edad lo primero que quieren y piden es un automóvil sepan manejar o no, tal y como sucede con la mayoría de los jóvenes de ambos sexos que ni siquiera saben que existen los reglamentos de tránsito y, si saben, no los leen y lo peor es que sus mayores no los estimulan para que sepan cómo conducir, a no ser por amistades u otros familiares.
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