NO PUDO AMLO ERRADICAR LA CORRUPCIÓN DEL INE

la yuntaPor: Octavio Camelo Romero

El INE se convirtió en la piedra en el zapato del presidente López Obrador, al no poder erradicar la corrupción en la cual está inmerso. La verdad es que Lorenzo Córdova se ha convertido en “intocable” y la fuerza presidencial ha sido incapaz de “tocarlo”. Y no es que la cabeza del INE al momento actual haya manifestado su propensión a la corrupción.

De hecho, ha sido corrupto desde antes de haber ingresado al Instituto. Por eso, y no por tonto, la jerarquía prianista lo mando a que comandara todos los procesos electorales del país. Más aun, en la actualidad sus corruptelas se han dejado sentir en varias entidades de la República, no solo en Guerrero. Y su fuerza es tan grande, que el presidente López Obrador no ha podido con él, esto es, Lorenzo Córdova no solo ha desafiado al Poder Ejecutivo de la Nación, sino también a los Poderes Legislativo y últimamente al Judicial, al no haber acatado la resolución del TRIFE.

En el caso de Guerrero, el cual ha servido para distraer la atención, todos los candidatos de los otros partidos o coaliciones, no presentaron sus informes de precampaña; pero solo al candidato de MORENA se le castigó retirándole su derecho a ser votado, esto es, negándole la capacidad electoral para ser catalogado como candidato a gobernador. Los demás gozan de cabal salud y están registrados por sus respectivos partidos como candidatos a gobernar Guerrero.

Da la impresión de que la ultraderecha golpista quiso demostrarle al presidente López Obrador que es poderosa y que, a partir del momento actual, las cosas políticas ya van a ser de acuerdo a sus intereses; esto es, que con Lorenzo Córdova a la cabeza, primero le van a quitar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, luego van a obstruirle todas las iniciativas que atenten contra sus sagrados intereses y van a encumbrar a uno de ellos para que sea el sucesor presidencial y vuelvan a ser las cosas como antes, como cuando gobernaban los  corruptos neoliberales.

Sin embargo, las fuerzas progresistas y nacionalistas, para no decir de izquierda, no han sabido aquilatar la presencia de Andrés Manuel López Obrador en la presidencia de la República, ni su proyecto de Nación. Está pasando algo semejante a como sucedió con el gobierno del amigo Emilio, en el cual el movimiento demócrata desperdició ese momento para reorganizarse y fortalecerse. Hoy está pasando algo semejante, los revolucionarios están adormecidos, están inactivos.

No están acompañando al Ejecutivo de la Nación; están simplemente de espectadores esperando que el presidente López Obrador actúe y de la cara a los problemas. Cuando mucho, se han convertido en simples divulgadores, más no, en activistas. Los progresistas tienen la obligación moral de apoyar prácticamente a AMLO y a profundizar los cambios, así como a garantizar que el próximo presidente de México, cuando menos sea igual que el actual. Por otra parte, esas fuerzas progresistas deben combatir a la ultraderecha y a sus alfiles como en el INE y en algunos juzgados. En fin.

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