El transporte de pasajeros sobre rieles se reafirma cada día más

CON PRECAUCIÓN

Por: Sergio Mejía Cano

El pasado domingo 26 de abril de 2026 se inauguró el tren interurbano ahora denominado como Tren Felipe Ángeles que corre en su nuevo tramo de la estación de Buenavista al aeropuerto Felipe Ángeles, ya que anteriormente nada más llegaba a Cuautitlán, por lo que ahora se desprende un ramal hacia el nuevo aeropuerto, por donde también habrá conexión hacia Querétaro, para de ahí, se desprendan las líneas hacia el norte de la República; del lado oriente del país hacia Nuevo Laredo, Tamaulipas y, por la ruta occidental, pasando por Guadalajara, Jalisco, volver a correr hasta Nogales, Sonora.

Comentando esto con algunos compañeros ferroviarios, tanto jubilados como pensionados y varios que siguen activos, se coincidió en que se ha documentado que este tren interurbano no cayó nada bien a concesionarios y permisionarios del transporte público, pues consideran que les acarreará pérdidas económicas debido a que buena cantidad de usuarios preferirán viajar en este tren durante sus recorridos cotidianos en vez del transporte sobre calles y avenidas con la misma ruta del tren.

Pero yendo más allá, un compañero recordó que últimamente se han suscitado varios accidentes ferroviarios tanto como alcances, choques y descarrilamientos en varias zonas del país, por lo que, tal vez teorizando conspirativamente, predijo que no nos llegara a extrañar que más pronto que tarde se sepa de un accidente a este nuevo tren interurbano, a lo que, quienes lo escuchábamos le dijimos que la boca se le hiciera chicharrón; sin embargo, a la mayoría, si no es que a todos los reunidos nos dejó más de una duda, porque también recordamos el fatídico descarrilamiento del tren interoceánico, en el estado de Oaxaca, el pasado mes de diciembre en donde hubo pérdidas de vidas y decenas de lesionados.

Hoy en día las líneas del transporte federal de pasajeros cubren la mayor parte del país, aunque quedan algunas zonas y poblaciones por donde no pasan muy cercas carreteras y autopistas; poblaciones como en el estado de Oaxaca en su zona serrana, por donde anteriormente la facilidad para llegar a estas era más factible por tren que por cualquier tipo de camino o terracería.

Y, a propósito del tren interoceánico, se recordó que recientemente una jueza liberó al conductor y al despachador involucrados en este descarrilamiento exonerándolos de toda culpa debido a que ya se habían cubierto las indemnizaciones a los familiares de las víctimas y a los lesionados, por lo que se les dio el perdón de parte de la empresa ferroviaria.

Esto, desde luego que es de llamar la atención en el entendido de que se le da vuelta a la página y a otra cosa mariposa, ya que si oficialmente se culpó al conductor, al maquinista y al despachador al determinar que iban a exceso de velocidad y, que ahora sean exonerados, entonces, pensando un poco mal, quienes en más de una ocasión nos vimos involucrados en varios accidentes ferroviarios de varios tipos, algunos de ellos de consecuencias fatales, volvimos a recordar que eso

del exceso de velocidad era muy poco probable que toda la tripulación operativa del tren, es decir, conductor, maquinista y, por lo menos un guardafrenos o garrotero, así como el mismo despachador no se hubieran dando cuenta o permitir dicho exceso de velocidad; sobre todo el despachador quien es el que tiene contemplados los tiempos y horas en las que debe de llegar un tren a determinado punto, ya que de acuerdo a la velocidad y distancia entre un punto y otro, un tren tiene que llegar a determinada hora y, en caso de que llegara diez o 15 minutos antes de lo esperado, pues claramente se determina que iba excediendo su velocidad entre un punto y otro, por lo que de inmediato debería de tomar cartas en al asunto; pero también el conductor quien es el que lleva las riendas y el gobierno inmediato del tren.

Así que, debido a esta exoneración del personal ferroviario involucrado en ese terrible descarrilamiento es posible pensar o creer que hubo algo más que el exceso de velocidad y que tal vez se ocultó; algo más como un posible sabotaje, pero que no se dio a conocer precisamente para que el público usuario no tuviera temor de volver a subir al tren en cuanto se vuelva a poner en servicio, por aquello de una probable psicosis en caso de que sí hubiese habido algún tipo de sabotaje, en el entendido de que varios usuarios pensaran que tal vez se volverían a dar algunos sabotajes. Recordemos que para todo hay gente y más, cuando hay intereses económicos en juego.

Sea pues. Vale.

 

Deja una respuesta