No se pierde lo que ya se perdió de antemano

CON PRECAUCIÓN
Por: Sergio Mejía Cano
Desde el pasado martes 19 de este mes en curso se dio a conocer la renuncia, con carácter de irrevocable del diputado federal por Morena, Sergio Mayer Bretón, sobre su militancia a este partido político; sin embargo, no renuncia a una curul que no se ganó desgastando sus zapatos ni sudar la gota gorda buscando el voto para llegar a la diputación por el partido al que ahora renuncia y que incluso, en su momento se documentó que no le tocaba a él, sino a un representante de un pueblo originario.

Y esta acción en sí, es por lo que deben de desaparecer las diputaciones y senadurías plurinominales, porque quienes las llegan a ostentar no las ganan per se, sino por favoritismos, amiguismo, compadrazgo o tal vez para ver si se redimen de malos pensamientos o tan siquiera captan algún rasgo de ideología política y de servicio público.
Se entiende que, el que lleguen a desaparecer los cargos por la vía plurinominal por el momento prácticamente es imposible debido a que a quienes les tocaría votar para que se anulen de una vez y para siempre, serían las mismas personas que ocupan un escaño tanto en la Cámara baja como en la Cámara alta; pues a lo mejor pensarían que si votan para que se eliminen los cargos de representación proporcional se estarían echando la soga al cuello.

Así que, en caso de que por el momento no pueda legislarse para que desaparezcan las plurinominales, por lo menos se deberían regular para que ya no pasen cosas como lo de Sergio Mayer que, llegó a ocupar una curul otorgada por un partido político debido a los votos obtenidos y que la cede a este personaje y, que ahora cómodamente renuncia a la militancia del partido que lo hizo diputado, para tal vez, declararse diputado independiente o sin partido o ir a aliarse a otra asociación política.

La regulación para estos cargos por la vía plurinominal podría ser en el entendido de que el cargo no pertenece en sí a quien lo ocupa, sino al partido que la ganó debido a la proporción de los votos recibidos, por lo que en caso de renunciar o querer renunciar a ser parte del partido que le otorgó el cargo de representación proporcional, en el mismo acto se le obligara a renunciar al cargo y poner a otra persona en su lugar y, que el renunciante, se fuera a la calle.

Ya se ha dicho hasta el cansancio que, con sus raras excepciones quienes han ocupado y ocupan un cargo plurinominal no representan en lo absoluto a ninguno de los sectores sociales, más que a sus propios intereses y representación y voz de quien o quienes los postularon para llegar a una plurinominal a los que a esos sí les deben pleitesía y, por ende, lealtad; pero no al pueblo que paga su salario, prebendas y demás prestaciones que reciben la gran mayoría de los servidores públicos tal y como si fuesen una casta aparte del ciudadano común.

De acuerdo con algunos analistas políticos, las plurinominales ya no tienen razón de ser, algo con lo que coinciden -coincidimos- amplios sectores de la sociedad; claro que menos quienes están esperando llegar a ser favorecidos con alguno de estos cargos y que, posiblemente la mayoría de quienes aspiran a un cargo de representación proporcional están conscientes de que mediante el voto popular y directo jamás llegarían a ocupar un cargo de representación popular ya sea como gobernante en sus tres niveles o legisladores tanto federales como estatales; ah, y ahora hasta como regidores, porque se ha sabido que algunos de estos últimos se hacen de una regiduría por recomendación y no porque sea electo o electa.

Así que, en este caso de la renuncia de Sergio Mayer como militante de Morena, pero que sigue como diputado federal gracias precisamente a este partido político, sigue quedando como diputado en un cargo que no se ganó en lo absoluto mediante el voto popular, aunque se diga que sí llegó por votos; pero no para él, sino para el partido que lo puso ahí.

Es por esto que, a la de ya, se debe de legislar al respecto para que quien renuncie a la militancia en un partido que lo puso en una plurinominal, automáticamente se quede sin cargo alguno al no merecerla porque, insisto, no se la ganó a pulso ni por su persona y menos por su carrera política que, en el caso de Mayer Bretón, su carrera y currículum político deja mucho qué desear. Y tampoco ha mostrado y demostrado lealtad, pues en su momento se llegó a documentar que había estado en contra de varias iniciativas favorables para el pueblo, demostrando con esta actitud que no cuenta con un pensamiento social.
Sea pues. Vale.

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