Por: José Octavio Camelo Romero
Pareciera que ya está todo resuelto sobre el “Aprendizaje Humano”.
Pero la realidad no. Yo tampoco voy a resolver su cuestionamiento. Sin embargo, expondré mis puntos de vista lo más apegado a la objetividad, a la academia y a la ciencia.
Aprender y Aprehender, son dos momentos de un mismo proceso. Pero, ¿Qué es Aprender?
En realidad, Aprender tiene que ver con la relación del “Individuo Humano” con el “Medio” en el cual vive y se desarrolla.
Y su contacto es a través de los “receptores sensoriales”.
Desde que ya está formado el feto en su estancia intrauterina, por lo menos ciertos receptores sensoriales gustativos y auditivos ya empiezan a funcionar.
Sabores y Sonidos estimulan a dichos receptores. Y, ¿Qué pasa en el feto? Se inicia la presencia y desarrollo de ciertas capacidades humanas. Entre otras, la capacidad de identificar, la capacidad de discernir, la capacidad de homologar y de buscar regularidades.
Estas capacidades le permiten al bebé identificar las voces de la mamá y del papá desde su vida intrauterina.
Al poco tiempo de su nacimiento, el bebé sigue ampliando y desarrollando esas capacidades con los rostros y objetos visuales.
Conforme empieza a manipular con las manos, sus capacidades las va ampliando y desarrolla otras. Además, su memoria sensorial se va fortaleciendo y desarrollando. A los 5 o 6 meses, su memoria visual le permite retener imágenes visuales y buscar objetos escondidos.
En esas fechas, todavía no hace su presencia la “memoria de trabajo”. Prácticamente, ella empieza tímidamente a funcionar a los 2 años. Etc.
¿Por qué hago alusión a todo esto?
Porque se tiene la idea de que aprendizaje es modificar la conducta en función del estímulo.
Y, desde la vida intrauterina del Ser humano hubo aprendizaje y no hubo cambio de conducta.
Más bien, “Aprendizaje Humano” es, en primer término, recibir estímulos del medio. Luego, procesar dichos estímulos. Y, en un tercer momento, responder al estímulo recibido. Hasta este momento, no hay ninguna “memoria de trabajo”, y, por consiguiente, “no hay percepción”.
Desde esta perspectiva, el “Aprendizaje Humano” inicia desde que el Ser tiene vida intrauterina.
¿Cuándo aparece la “Percepción”? Cuando ya opera la Memoria de Trabajo. Porque la percepción implica la conformación de varios estímulos individuales pertenecientes a un objeto de la realidad para darle una representación mental.
Pero tampoco implica que haya un cambio o modificación de conducta. Por lo tanto, no tiene validez científica el ciclo: “Percepción-Acción” de Fuster.
Ni mucho menos la idea innatista Chomskiana de que las estructuras lingüísticas son innatas.
El ciclo Percepción-Acción no puede ser porque la percepción está muy lejos del
Las Áreas de Asociación Conscientes. Estas Áreas se encuentran en el Prefrontal y son el resultado del envío de conformaciones inconscientes de los Lóbulos Parietal, Temporal, Occipital al Frontal y en especial, al Prefrontal.
Y recordemos que la acción supone el envío de una orden a los músculos para que entren en acción. Y, además, el Prefrontal es el que envía órdenes a los músculos. Por lo tanto, el ciclo de Fuster carece de validez científica.
Por otra parte, las mentadas estructuras mentales son primero circuitos neuronales, después redes neuronales simples, posteriormente complejos de redes neuronales, etc. Y todas ellas, se van construyendo en la relación e interactuación, del medio en el cual vive y se desarrolla el Ser Humano. No hay nada de innatismo. Es pura construcción y reconstrucción de complejos de Redes Neuronales.
Pero ese es una parte del proceso. La otra parte, no menos importante, es el “Aprenhendizaje”. A esto se referían tanto Piaget como Vygotsky cuando hablaban de la interiorización.
Se trata de incorporar los aprendizajes a las estructuras mentales duraderas. Este es un proceso sumamente importante para la preservación y desarrollo de la especie humana.
Espero que de algo haya servido “mi punto de vista”.
Doy gracias a mis lectores.