CON PRECAUCIÓN
Por: Sergio Mejía Cano
En el portal de La Jornada de este pasado 07 de julio del año en curso aparece un reportaje firmado por, María Ximena Pérez con el encabezado: “Desplaza calzado importado a bajo precio al fabricado de manera artesanal en la CDMX”; citando los problemas por los que está pasando una familia que compiten en un mercado en donde predominan los materiales sintéticos y de bajo costo.
Señala este reportaje que, el artesano de calzado dice, entre otras cosas, que el monopolio del mercado brasileño ofrece todo tipo de calzado a precios muy bajos, mientras el calzado chino, elaborado principalmente con productos sintéticos, ha desplazado la producción en piel, añadiendo algo que es muy conocido ya desde hace mucho tiempo: “el sintético, de plástico, vino a ponerle en toda la torre al zapatero”.
Y tan es muy conocido que, la importación de calzado, sobre todo chino acabó ya desde hace muchos años con muchas fábricas y talleres en donde se elaboraba calzado de piel y suela de baqueta, como en la ciudad de Guadalajara, Jalisco que se distinguía por su gran producción de calzado femenino, por lo que constantemente salían anuncios solicitando personal femenino y masculino para la elaboración de forrado y acabados, así como la producción de tacones y tapas.
Todavía hasta mediados de los años 80 predominaban en la Perla Tapatía grandes centros zapateros, como por la calle, Esteban Alatorre, en el otrora Sector Libertad, ya en las cercanías del Parque Morelos, calle en donde varias cuadras hacia el oriente contaban con zapaterías grandes y pequeñas; pero la que más auge tuvo desde los años 60 fue la fábrica de Calzado Canadá que, creció a tal grado que llegó a instalar su propio jardín de la industria del calzado por la avenida, Doctor, R. Michel, frente al parque, González Gallo, en el otrora también, Sector Reforma; fue una fábrica de calzado tan grande que durante varios años dio trabajo a miles de empleados.
Sin embargo, todo acabó cuando comenzó la importación de calzado de fabricación extranjera, sobre todo proveniente de China; esto ya desde principios de los años 90 debido a que el calzado importado venía a un costo sumamente barato, por lo que los fabricantes de calzado nacionales, la mayoría ya no pudo competir con el calzado de importación, sobre todo, sintético y a muy bajo precio, por lo que los productores nacionales no podían costear los gastos por el material natural y con el que se había trabajado desde siempre.
Pero no nada más la industria zapatera de Jalisco se vio afectada, sino también el emporio zapatero de, León, Guanajuato, emporio que se abastecía constantemente de piel, cuero y baqueta para la elaboración de calzado de todo tipo, sobre todo, botas que llegaron a ser muy famosas tanto a nivel nacional como internacional y más, cuando el entonces presidente de México, Vicente Fox Quesada (2000-2006) las presumía en sus giras al extranjero. La afectación producida por la importación de calzado extranjero fue muy notoria en la ciudad de León, Guanajuato, cuando se documentó en su momento que la compra de piel, cuero y baqueta había bajado considerablemente debido a que la demanda del calzado que ahí se producía ya no era la misma de tiempo atrás.
Hoy en día ya es muy difícil conseguir calzado de piel y suela de baqueta; aunque sí los hay, pero la mayoría del calzado que se oferta ahora, la mayoría es sintético con suela sintética inyectada y ya no cocida, por lo que mucho de este tipo de calzado sintético prácticamente se vuelve desechable debido a que, si se llega a romper el corte de dicha suela inyectada, ese calzado ya no tiene reparación, aparte de que por ser sintéticos y, aunque diga que es de piel, algunas veces no lo son, sino de piel sintética también.
Ahora lo sintético ha sustituido infinidad de productos que usamos cotidianamente como calzado, telas y hasta medicamentos alópatas; en cuanto al calzado, para la mayoría de nosotros es muy difícil detectar una piel sintética de una natural, pues debido a los avances tecnológicos para su elaboración, porque se ha detectado que hay piel sintética que, para la mayoría de los usuarios es muy difícil de descubrir.
A principios de los años 70 conocí a un joven cuya familia ancestralmente se había dedicado a la fabricación de calzado a mano; cuando solicitó trabajo en la Canadá no lo aceptaron cuando le pusieron enfrente tres tiras de piel indicándole que dijera cuál era la más fina; pero él de inmediato dijo que ninguna de las tiras era piel.
Sea pues. Vale.