El Mar vuelve por los terrenos que le arrebatan los humanos

CON PRECAUCIÓN
Por: Sergio Mejía Cano
Pues vaya que está dejando afectaciones en varias playas del océano Pacífico mexicano el huracán Polo debido a las fuertes marejadas que se han producido precisamente por este efecto meteorológico; sin embargo, últimamente no han sido los huracanes los que casi desaparecieron las playas en estas costas, porque de acuerdo a otras informaciones, también un efecto denominado como Mar de fondo ha provocado que suban las mareas intensamente.

Tal vez esto de las grandes marejadas no sean nada más temporales, pues según varios analistas han predicho que el cambio climático ha ocasionado que las crecidas de las mareas sean más constantes y no nada más por ciclones, sino también porque dicho cambio climático, tan evidente ya, aunque haya quienes no lo consideren alarmante, ha estado produciendo el debilitamiento y derretimiento de los glaciares que, obviamente, lo más probable es que haga crecer las mareas en todo el mundo.

Ahora, con estas grandes marejadas por efectos del huracán Polo, que se espera esté entrando a la península de Baja California este lunes, aunque ya un poco debilitado, pero así sea con más baja intensidad, de todos modos, podría afectar varias poblaciones por donde llegue y pase debido a las fuertes tormentas y vientos.

Se entiende que, entre los atractivos turísticos en lugares de playa son precisamente esos: sus playas, así como la gastronomía de estos lugres de Sol, arena y Mar; pero, con el agua de mar cubriendo las playas queda claro que se pierde uno de los principales de estos atractivos, aunque también parte de la gastronomía que se ofrece a orillas del Mar, ya que las palapas y restaurantes a pie de playa se han visto severamente afectadas por estas grandes olas que han hecho restringir el servicio que ofrecen afectando seriamente no nada más a los propietarios de estos establecimientos playeros, sino a la enorme cantidad de trabajadores que los atienden que, son los principales afectados en su economía al no contar, en estos momentos con sus salarios y posibles propinas.

Respecto a estos establecimientos a orillas de las playas se ha visto que cada día son más en incluso, algunos de ellos se han ampliado ocupando más lugar en la arena de la playa, tal vez con la creencia de que, aunque suba la marea esta no podría llegar hasta el lugar que ocupan estos establecimientos. Sin embargo, ya se ha visto y comprobado que no es así, pues el Mar ha dispuesto otra cosa y ya se ha visto cómo cada vez la marea aumenta hasta invadir algunos malecones y calles cercanas al Mar.

En el bello puerto de Mazatlán, Sinaloa, existió alguna vez una playa en donde gran parte de las familias mazatlecas, así como los turistas solían tomar como su lugar favorito de esparcimiento; y este lugar era un lugar conocido como Playa Sur, una playa que existió hasta mediados de los años 60 del siglo pasado.

Era una playa situada al poniente del muelle fiscal de este puerto; sin embargo, al hacerse necesario ampliar el muelle y más para la llegada de cruceros, este muelle se amplió hacia el lugar que ocupaba la mencionada playa sur y, en sus inmediaciones se rellenaron los terrenos para crear un asentamiento humano denominado como, fraccionamiento Playa Sur.

A finales de los años 80 o a principios de los 90, en el periódico Noroeste apareció un reportaje con el encabezado: “Terrenos ganados al Mar”, en donde se presumía que la ciudad le había ganado una buena extensión al mar, tanto por la extensión del muelle, así como para crear vivienda.

Sin embargo, esto de ganar terrenos al Mar, no es únicamente en el estado de Sinaloa, sino que se ha documentado que en varias costas mexicanas tanto en el Pacífico como en el Atlántico o golfo de México, se le habían ganado terrenos al Mar; presumiendo esto como un logro de la humanidad, vanagloriándose de esto tal vez sin tomar en cuenta de que al Mar no se le gana, sino que este presta nada más, porque hay evidencias de que, en determinado momento el Mar regresa por lo suyo y, la mayoría de las veces sin avisar ni decir, agua va, porque en el momento menos pensado el agua, debido a su memoria, retoma sus ayeres.

Posiblemente ahora se la estén pensando seriamente las grandes cadenas hoteleras que construyeron sus inmuebles muy cercanos a donde rompen las olas cotidianamente; porque, así hayan hecho estudios de todo tipo para determinar que el Mar no llegaría hasta los hoteles, ya están viendo que todo es posible para el océano Pacífico y podría haber riesgo de que las olas lleguen.
Sea pues. Vale.

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