Por: Sergio Mejía Cano
Parece que hay una contradicción, controversia o ambigüedad entre el artículo 116 y el 30 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en lo referente a ser mexicano por nacimiento; ya que en los requisitos para ser gobernador de una entidad de la República está el de ser mexicano por nacimiento; sin embargo, en el 30, señala que se consideran mexicanos por nacimiento a quienes nazcan en el extranjero que sean hijo de padres mexicanos nacidos en México.
La incongruencia se da en el sentido de que, así sean hijos de mexicanos nacidos en el extranjero, no nacieron en territorio mexicano, sino extranjero, por lo que no se puede renunciar a haber nacido en el extranjero, a lo que se supone, ante esto no se puede negar ni renunciar; por lo que se entiende que, si bien se puede renunciar a una nacionalidad, entonces, ¿cómo renunciar al suelo en que nacieron?
Se dice que hay una especie de turismo de maternidad en los Estados Unidos de América (EUA), en el que participan no nada más mexicanos y demás latinos, sino de la mayor parte del mundo con el fin de que, al menos, uno de sus hijos nazca en los EUA, para que sea considerado el nuevo ser como ciudadano estadounidense y así, también con el tiempo, esos padres de familia que fueron a ese país para que su hijo o hijos nacieran allá, posteriormente obtener también ellos -los padres de familia- la ciudadanía estadounidense.
Así que, no es por nada que una de las principales iniciativas en las que ha insistido el actual presidente gringo, Donald Trump, es evitar que se consideren como ciudadanos norteamericanos a los hijos de padres y madres extranjeros, sobre todo latinos; iniciativa que afortunadamente no ha trascendido de bien a bien, aunque el anaranjado de Trump no quita el dedo del renglón, pues a cada rato vuelve a retomar esta iniciativa a la que, ya le han dicho varios jueces hasta la saciedad que es una medida anticonstitucional refiriéndose a determinada enmienda.
En la conferencia matutina que ofrece de lunes a viernes nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, el día de ayer jueves, la consejera jurídica del Ejecutivo Federal, Luisa María Alcalde Luján, salió a aclarar todas las dudas que han surgido respecto a la doble nacionalidad de la senadora con licencia que obtuvo la coordinación para la defensa de la democracia, la soberanía nacional y de la Cuarta Transformación (4-T), señora, Jazmín
Bugarín Rodríguez, en donde claramente se le da el espaldarazo a la hoy coordinadora por Nayarit, haciendo referencia precisamente a lo que señala el artículo 30 constitucional que la considera como nacida en México, a pesar de haber nacido en los EUA, como nacida en nuestro país, tal y como lo señalan los requisitos del artículo 116 de nuestra Carta Magna para poder aspirar a la gubernatura de una entidad de la República Mexicana. Y, he ahí la ambigüedad con el lugar del nacimiento.
La misma señora Bugarín Rodríguez has estado aclarando mediante entrevistas, reuniones y hasta cartas abiertas, que ella ya cumplió con la renuncia a su nacionalidad estadounidense, presentando ante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER) y demás autoridades correspondientes los documentos necesarios que acreditan esta renuncia.
Sin embargo, al parecer podría ser algo similar al o que ocurrió con el ahora exgobernador del estado de Tamaulipas; Francisco Javier García Cabeza de Vaca que, afirmó que en su momento presentó su renuncia a la ciudadanía estadounidense; aunque todo indique que, a pesar de esos documentos que presentó, no renunció a su ciudadanía gringa ante la Secretaría de Estado de los EUA, lo que es obligatorio y que todo indica que no hizo, porque sigue siendo ciudadano estadounidense y vive en aquel país como si nada.
Así que, si se quieren llevar bien las cosas por parte del gobierno mexicano para aclarar esto de la renuncia a la nacionalidad gringa de Jazmín Bugarín, las autoridades mexicanas a través de la SER o de quien corresponda, se investigue muy bien si la coordinadora de Nayarit presentó la renuncia a su nacionalidad (que no su nacimiento) ante las autoridades correspondientes de los EUA; porque si no, en todo caso será algo similar a lo que hizo García Cabeza de Vaca que, supuestamente renunció a su nacionalidad norteamericana nada más en México, pero no en los EUA, país en el que nació.
Renunciar a la ciudadanía estadounidense para personas nacidas en ese país no es nada fácil, ya que se dice es un trámite muy complicado y tardado.
Sea pues. Vale.
