Hoy en día ya no se puede ocultar casi nada

CON PRECAUCIÓN

Por: Sergio Mejía Cano

Recuerdo haber leído alguna vez en una novela que los líderes del mundo se reunían en un cuarto de cristal en donde todo era de vidrio, incluso mesa y sillas, lugar en donde estos líderes se presentaban completamente desnudos. En la novela que leí se decía que esto era para evitar que se portaran artilugios para grabar o filmar esas reuniones.

Sin embargo, al buscar algo al respecto en las redes sociales sobre la existencia de este cuarto de cristal, aparece que en varias novelas se citan escenas similares, sobre todo, en thrillers conspirativos de autoría francesa, pero el hecho de que se tengan que desnudar los asistentes es para eliminar cualquier rasgo de rango, micrófonos u objetos ocultos, para quedar todos igualados en su complicidad secreta.

Hoy en día en el que claramente se ve que ya nos alcanzó o que tal vez nos rebasó el destino de lo que antes se consideraba como pura ciencia ficción en cuanto a las comunicaciones se refiere, posiblemente ya haya llegado el tiempo en que solamente en un cuarto de cristal o a vil campo abierto y sin ropa los personajes políticos y empresariales puedan tratar sus asuntos sin que puedan ser grabados o filmados, sobre todo, cuando traten asuntos de gran trascendencia y que se pudieran considerar como de seguridad nacional o tengan que encerrar algunas transas de corte económico, respectivamente.

Lo anterior viene a colación debido a que tal y como están las cosas en cuanto a espionaje telefónico o de audio en cualquier tipo, porque resulta inverosímil que, tal y como están las cosas en cuanto a estos avances tecnológicos, personajes políticos, servidores públicos o funcionarios de cualquier tipo, así como empresarios de todos los niveles no tengan en consideración estos avances o, si los tienen en cuenta se les olvida o que en cierta forma les valga grillo que con el tiempo alguien los saque a balcón para usar lo que dijeron o trataron como un arma para denostarlos o presionarlos con algún avieso fin.

Pero esto de que tal vez no se acuerden o no tomen en cuenta o que a la mejor se les olvide es comprensible debido a que ahora en la mayor parte del país hay cámaras en calles y avenidas, afuera y dentro de los comercios y negocios y todo tipo de tiendas, así como en domicilios particulares y, que a pesar de la existencia de estas cámaras hay personas que tal vez se les olvida y cometen sus fechorías sin tomar en cuenta que están siendo filmados y grabados.

Esto de la instalación de las cámaras en calles y avenidas también se les ha olvidado a algunos agentes policíacos, aunque estas cámaras no existan, porque me comenta una persona que cierta vez unos patrulleros lo detuvieron en la calle y que lo querían esculcar (pasar a báscula como se dice coloquialmente) a lo que se negó esta persona; entonces, los patrulleros le dijeron que lo iban a acusar de agredirlos y resistirse violentamente. Lo único que les dijo esta persona fue que lo podían acusar de lo que quisieran, porque, al fin y al cabo, señalando con la mano, ahí estaban las cámaras en los postes y casas y que todo estaba grabado. Fue tal la paranoia que despertó en los patrulleros lo dicho por esta persona que de inmediato se subieron a su patrulla retirándose rápidamente.

En películas de ciencia ficción desde hace años se veían escenas en donde desde una camioneta enfrente de una casa podían oír y ver lo que se hacía dentro de una casa; pero, ahora hay personas que afirman que esto ya no es nuevo, que el oír y ver detrás de las paredes de una casa ya es muy factible, que ya es una realidad; ya no se diga de oír conversaciones telefónicas, así no haya autorización alguna por parte de las autoridades correspondientes.

Lo inadmisible en estos días es que, se sigan dando a conocer conversaciones telefónicas de funcionarios o algunos servidores públicos hablando de acciones presuntamente delictivas o que dan a entender malos manejos del presupuesto e incluso, hasta de atacar mediáticamente a algún político para hacerlo caer en desgracia.

Sin embargo, lo más inaceptable es que los personajes involucrados se crean intocables o que a ellos esto no les podría pasar, siendo que existe la posibilidad de que todos los políticos, servidores públicos y funcionarios de todos los niveles e inclusive hasta quien encabeza el Poder Ejecutivo, podrían estar siendo monitoreados en alguna forma y, aun así, por lo regular siguen tratando asuntos relevantes o de cierta importancia a través de sus teléfonos o de alguna otra forma.

Sea pues. Vale.

 

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