Por: José Octavio Camelo Romero
Debo decirles a mis lectores que, por hoy, por lo menos, no abordaré temas “psico-educativos con enfoques de las Neurociencias”. La razón es muy simple. En el planeta tierra hay 2 locos por armamento nuclear: uno es el presidente de los EEUU y el otro es el presidente de Corea del Norte. El primero desconoció todos los acuerdos generales y parciales de los gobiernos de las naciones que habitan este planeta, traducidos en normas jurídicas, y se erigió en jefe del mundo para imponer sus normas y sanciones así, como, para apoderarse de territorios y riquezas de los países.
El otro, al calor de las pretensiones del primero, declara que tiene armas nucleares y que está listo para enfrentarse al primero. Y bueno, así como buen religioso, pensé que era el momento de “encomendar nuestra alma al creador”.
Pero además del temor fundado, me dediqué a observar los acontecimientos mundiales y los acontecimientos en México.
El primer loco lo tenemos cerquitas. Y también quiere anexarse no solo el Golfo de México sino al país México. Desde luego que ha haber tomado la experiencia de los anteriores locos norteamericanos que se anexaron, más bien se robaron, la mitad del territorio de la original República de México. Y por eso inició una serie de pronunciamientos públicos en los cuales anunciaba su decisión anexar la otra parte del territorio mexicano para crecer territorialmente a su país.
Y es en estas circunstancias donde surgen varias cosas.
Primero, se desenmascara la rancia derecha y ultraderecha internacional y mexicana. Enloquecen al igual que el primer loco, y lo apoyan en su pretensión anexionista. Lo grave y delicado es que, algunos son Senadores y Diputados del Estado Mexicano. Queda palpable el delito de “Traición a la Patria”. Pero, lo otro grave, es que las Autoridades de la República Mexicana no solo no los hayan juzgado, sino que integrantes de la 4T, los haya, y estén, solapando.
Sin embargo, estos preocupantes y desagradables acontecimientos internacionales y nacionales, han permitido esclarecer el Capitalismo Mundial, el Capitalismo Mexicano y el Capitalismo de la 4T.
Sin entrar en los detalles, el Capitalismo Mexicano ha asumido varias formas en su desarrollo. Y desde luego que ha habido consecuencias sociales. Anterior a la forma de desarrollo capitalista de la 4T, el Capitalismo Mexicano entregó territorios, recursos naturales y empresas estatales de México al Capitalismo Mundial.
En los 7 años de Gobierno de la 4T, se han hecho titánicos esfuerzos por recuperar lo anteriormente entregado. Se han recuperado muchas cosas, pero lo que más resalta, es la recuperación del Bienestar Social, ya que, la última forma del Capitalismo Mexicano llevó a más de la mitad de los mexicanos a la miseria, y dentro de ellos, a un porcentaje no menor, a la miseria extrema.
Esto sucedió porque el Capitalismo Mexicano se integró como un apéndice minúsculo del Capitalismo Mundial, el cual se caracterizó primero, por la anexión de los recursos naturales de los otros países poco desarrollados, segundo, por una voraz explotación de esos recursos naturales, y, tercero, por una super
explotación de los trabajadores con sus familias, de los países dominados, y en especial, de la población mexicana.
Y Andrés Manuel López Obrador interpretó correctamente las carencias y necesidades de los mexicanos, para luego encabezar y organizar un movimiento político que llevara a conquistar el Poder Político de la República Mexicana. Su movimiento fue avanzando poco a poco hasta llagar, en 2018, a los Poderes de la Unión de la República Mexicana.
Muchos creyeron que con AMLO había llegado el socialismo a México. Pero no, lo que si llegó fue un capitalismo de tipo benefactor, pero con el sello de mexicano, no europeo. Y así se empezó a construir el Capitalismo de la 4T.
Con Andrés Manuel López Obrador y su principio de “Primero los Pobres” se implementan varios programas gubernamentales de redistribución del gasto público para apoyar directamente a la población que lo requiriera, y apoyar indirectamente a otros núcleos de población con otros programas y con inversión pública en obras, sobre todo, en el sureste del país.
Producto de esos programas gubernamentales se robusteció en consumo popular y, consecuentemente, no solo el mercado, sino la inversión capitalista, tanto del capitalista productivo como del capitalista financiero.
No sé cómo llamar al capitalismo que nace con la 4T. Es un capitalismo mexicano, pero no es como el capitalismo que tras la URSS plantearon los ingleses, porque los beneficiarios directos no son sólo y únicamente los trabajadores. Las beneficiarias directas son “Las Familias”, con todos sus miembros, los hijos estudiantes, los trabajadores, las mujeres adultas, los y las adulos y adultas mayores, esto es, toda la familia.
Pero, además, a las personas en el campo se les apoya no solo con inversión pública directa e indirecta, sino también, con insumos regalados.
Y, por si fuera poco, la inversión extranjera directa ha aumentado. Y el país está creciendo económicamente y su moneda se está fortaleciendo.
Qué ha hecho y está haciendo Gobierno de la 4T. Desde el presidente Andrés Manuel López Obrador y actualmente con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se ha atacado a la corrupción gubernamental, a la impunidad, se ha combatido a las mafias de cuello blanco y a los narcotraficantes. Se ha defendido el territorio y la soberanía nacional. Y se ha modificado el sistema legislativo para evitar la corrupción gubernamental. A los funcionarios corruptos se les ha juzgado.
Y con esto basta para plantear que en México existe un Capitalismo Mexicano Suigéneris, que todavía no sé cómo llamarlo, además de “CAPITALISMO DE LA 4T”