Por: José Octavio Camelo Romero
Esta semana de Pascua resulta ideal para nosotros los que nos dedicamos al noble oficio de la enseñanza.
Primero porque tenemos tiempo para descansar pensando, esto es, ejercitando todo nuestro cuerpo para dar respuesta a dos interrogantes cruciales.
En realidad, ¿Quién Aprende y Aprehende?
Y, por lo tanto, ¿Qué debo de saber antes de la materia a enseñar?
Según la teoría 4E de la cognición, (embodied, embedded, extended, enactive), el aprendizaje no ocurre solo dentro de la cabeza, sino que quien aprende es el organismo completo, o sea, quién aprende es el sujeto aprendiz con todo su cuerpo, esto es, aprende con su cerebro y el resto de su cuerpo en una activa y continua interacción con su entorno, el cual es modificado con su interactuación, y, al mismo tiempo, se auto modifica así mismo.
En el contexto de la cognición 4E, el aprendizaje es un proceso enactivo.
El enactivismo es un enfoque de las ciencias cognitivas que propone que la mente no está encerrada en el cerebro, sino que surge de la interacción activa y corporal del organismo con su entorno. Propone que la cognición es la construcción conjunta de significados mediante la acción y el acoplamiento sensorio-motor.
Niega que sea una representación mental pasiva.
Principios fundamentales del Enactivismo:
Cognición Corporal (Embodiment): La vida mental está radicada en el cuerpo físico y sus experiencias sensoriales/motoras, extendiéndose más allá del cerebro.
Acción-Percepción Integradas: El conocimiento no es recibir información del mundo, sino es un «hacerlo» (enactuarlo) a través de acciones. Percibir no es recibir pasivamente. Percibir es interactuación del sujeto con su medio, es un actuar de forma dialéctica, guiada, en y con su medio
Autonomía y Generación de Sentido: Los seres vivos son agentes autónomos que crean su propio dominio cognitivo, determinando qué es relevante o significativo para ellos.
Acoplamiento al Entorno: La mente y sus productos emergen de una relación dialéctica continua entre el organismo y su nicho.
De esta manera queda claro y sin lugar a dudas que el conocimiento surge de la experiencia vivida. Lo cual significa que en el contexto educativos la enseñanza es una actividad compleja porque necesariamente se traduce en un «aprender haciendo».
Y de la respuesta a la primera pregunta surge la necesidad de responder la segunda interrogante.
¿Qué debo de saber antes de la materia a enseñar?
La respuesta es obvia, aunque mucho más compleja que la respuesta de la primera interrogante.
Y el problema se va a complicar un poco más porque la respuesta tiene que ver con las diferentes etapas del neurodesarrollo de los aprendices.
En una simplificación, se pueden agrupar según los niveles educativos en Educación Inicial, en Educación Preescolar, en Educación Primaria, en Educación Secundaria, en Educación Preparatoria y en Educación Superior.
Y habrá que dar respuesta para cada uno de esos niveles educativos.
Para empezar, hay que conocer los neurodesarrollos de los niños en cada una de las etapas de su neurodesarrollo.
Sin ese conocimiento preciso no se puede ser un enseñante capacitado.
Pero también hay otra cosa no menos importante.
El conocimiento y manejo de lo que se va a enseñar.
Lo mejor del asunto es, la formación de los nuevos enseñantes.
Bueno, estos temas son para quienes enseñamos, quienes están capacitándose para ser enseñantes y, quienes tienen la responsabilidad de conducir la educación.