Por: José Octavio Camelo Romero
Esta semana de Pascua resulta ideal para nosotros los que nos dedicamos al noble oficio de la enseñanza.
Primero porque tenemos tiempo para descansar pensando, esto es, ejercitando todo nuestro cuerpo para dar respuesta a dos interrogantes cruciales.
En realidad, ¿Quién Aprende y Aprehende?
Y, por lo tanto, ¿Qué debo de saber antes de la materia a enseñar?