Por: Sergio Mejía Cano
Afortunadamente desde los inicios de la humanidad ha habido gente cuyo propósito principal fue cuestionar todo lo que se les decía, informaba y veía; personas que trasmitieron a las generaciones siguientes esta forma de pensar, por lo que, gracias a infinidad de cuestionamientos sobre los sucesos cotidianos, paulatinamente se fueron destruyendo tabúes, dogmas y formas de pensar adversas a la prudencia, la congruencia y la realidad.
