Por: Sergio Mejía Cano
Se acerca el día en que probablemente se sentará un precedente histórico: la elección de jueces, magistrados y ministros, es decir, de acuerdo a una reforma constitucional, el pueblo votará por quienes integran el Poder Judicial; un poder que, a leguas, ha dejado mucho qué desear, no desde 1994 cuando el aún flamante presidente de nuestro país, Ernesto Zedillo Ponce de León desbarató a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), sino prácticamente desde que se constituyó nuestro país como una República.
