Hace 2.300 años Aristóteles dijo que el ser humano era más que la suma de unas partes. Hoy en día, la ciencia y la tecnología han permitido que el cerebro se conecte a las computadoras y a numerosas herramientas en la biomedicina, en la bioingeniería, etc. Con ello se ha logrado que personas que han perdido sus extremidades puedan tenerlas artificiales conectadas a su cerebro y que este ejerza funciones complejas reemplazándolas, o que personas con enfermedades neurológicas incurables y de muy difícil manejo, hayan podido aliviarse mediante estimuladores colocados en regiones profundas del cerebro como el tálamo. O que invidentes, mediante equipos electrónicos sofisticados, hayan logrado que el cerebro capte imágenes haciendo conexiones entre un ojo artificial y el cerebro para lograr que vean. En fin, no es impensable que en el futuro se pueda lograr un cerebro conectado a computadoras muy sofisticadas para lograr un rendimiento mucho mayor.
