Por: Sergio Mejía Cano
Hay algo curioso; pero a la vez normal. Los canes, al oír los truenos de los cohetes que se lanzan en las festividades y celebraciones religiosas y otros eventos, se inquietan y tratan de ocultarse gimiendo y se estresan mucho y, según se ha documentado, el ruido de estos tronidos les afecta en su sentido del oído. Sin embargo, el sonido de los rayos al caer una tormenta no los inquieta para nada; sí se asustan como cualquier persona que, sin esperar el tronido, de pronto se saca de onda.
