El cubrebocas ahora puede ser más perjudicial que benéfico

CON PRECAUCIÓN

Por: Sergio Mejía Cano

Cuando se comenzó a dar a conocer la aparición de la pandemia del covid-19 en nuestro país allá a finales del año de 2019, fue cuando el doctor, Hugo López-Gatell empezó a dar información al respecto en las conferencias matutinas del ahora expresidente, Andrés Manuel López Obrador.

Como en otros países alrededor del mundo se estaba recomendando el uso del cubrebocas como medida de protección, lo mismo se hizo en México; sin embargo, en un principio el mismo doctor López-Gatell dijo claramente que el cubrebocas era una falsa sensación de seguridad, aunque posteriormente reconvino a que quien lo quisiera usar, pues que lo usara. Pero varias entidades de nuestro país adoptaron esta medida como obligatoria para una mayor seguridad entre la ciudadanía.

Sin embargo, no nada más se obligó en esas entidades del país al uso del cubrebocas, sino que también a permanecer en casa encerrados, no asistir a parques, jardines y plazas públicas, así como a espectáculos masivos y, lo peor, se tuvieron que suspender las clases en forma presencial prefiriendo que los alumnos recibieran clases en forma virtual a través de los medios electrónicos a pesar de que una gran mayoría de la población mexicana no cuenta o contaba con el servicio de internet e incluso, algunas familias que ni televisor tenían o tienen. Pero todo fue por la salud y la seguridad de todas y todos los habitantes de México.

Al momento en que aminoró la pandemia o que se decía por parte de las autoridades de Salud que el contagio había disminuido se dijo que ya no era necesario el uso del mentado cubrebocas, aunque se determinó que quienes se sintieran afectados en sus vías respiratorias lo siguieran usando para evitar un posible contagio a otras personas que estuvieran cerca o evitar en lo posible acudir a centros comerciales, tiendas, bancos, etcétera.

Hoy en día, aunque ya casi no se habla de un repunte del covid-19 salvo raras excepciones, aun así se miran en la calle a muchas personas portando el cubrebocas, algo que ya se ha hecho muy habitual, por lo que ya no es raro ver gente en cualquier lugar portando su cubrebocas.

Tan normal se volvió o se ha vuelto el uso de ese trapo en la cara que ahora se miran personas en los bancos con cubrebocas, algo que contraviene con anteriores disposiciones

de que al entrar a un banco o estar dentro los usuarios no portaran cachuchas, sombreros y lentes oscuros dentro de los mismos bancos y, si había personas con cachucha o sombrero, al llegar a las cajas la persona que ahí atendía le decía al cuentahabiente o usuario del banco que se quitara lo que trajera en la cabeza, no así los lentes en caso de ser graduados.

Esto de que mucha gente siga usando cubrebocas se ha prestado a que, al andar en la calle y así entrar a cualquier tipo de negocio se vea como ya normal; pero el problema surge cuando quien entró a algún tipo de comercio es un asaltante, por lo que en caso de que ese negocio cuente con cámaras de seguridad, al momento de mirar las escenas de un probable asalto por lo regular no se puede identificar al ratero precisamente por portar cubrebocas.

Así que sería una buena opción que ya se prohíba el uso de cubrebocas en la vía pública y en cualquier establecimiento de atención al público, porque posiblemente con el supuesto pretexto de andar mal de las vías respiratorias los ladrones aprovechan esta situación para cubrir sus facciones para que sea muy difícil identificarlos en determinado momento, no nada más por las cámaras de seguridad de algún establecimiento que fue asaltado o robado por la noche o madrugada, sino por los testigos que presencien un hecho delictuoso en el momento preciso.

Se dice que lo que expele el organismo humano ya no debe volver a introducirse, por lo que al momento de respirar una persona al momento de exhalar conlleva dióxido de carbono, aunque en pequeñas cantidades, pero mayores a las que ingresaron al respirar; sin embargo, con el suso del cubrebocas hay más posibilidad de que el dióxido de carbono que exhala el cuerpo humano, si bien atraviesa bien el tejido de los cubrebocas, en este aditamento podrían quedar más bacterias, microbios o probables virus que, al momento de respirar vuelven al interior de las fosas nasales que, al acumularse, podrían dañar más al organismo corporal.

Pero como sea y cada quien, si porta un cubrebocas, el problema estriba en que hoy en día se ha prestado más a ocultar el rostro de asaltantes, ladrones y rateros que a contribuir a una buena salud.

Sea pues. Vale.

 

Deja una respuesta