En los movimientos revolucionarios, incluso hasta los más radicales, siempre existió la autocrítica como un mecanismo reorientador de las posibles desviaciones de los caminos y metas propuestos.
Pero en la 4T, ¿Hay autocrítica?
En los movimientos revolucionarios, incluso hasta los más radicales, siempre existió la autocrítica como un mecanismo reorientador de las posibles desviaciones de los caminos y metas propuestos.
Pero en la 4T, ¿Hay autocrítica?