Por: José Octavio Camelo Romero
Aunque pareciera obvio, en realidad no lo es para algunos humanos, bien sean conocidos o desconocidos.
Y es natural. Algunos obedecen a intereses, otros fueron participantes de movimientos revolucionarios, también hay quienes estuvieron sometidos a fuertes emociones por sus expectativas, etc., y les cuesta un poco aceptar la cruda realidad.
En este mundo en todos los países se vive inmerso en “relaciones sociales capitalistas”. El “orden mundial” obedece a las “leyes del capitalismo”.
Y aunque nos cueste trabajo aceptar, se lucho por suplir a las relaciones capitalistas de vida, pero, a lo más que se llegó, fue a construir temporalmente un Capitalismo de Estado que finalmente sucumbió ante el desarrollo del capitalismo mundial.
Pero, reflexionemos un poco sobre las relaciones sociales de explotación y algunas de sus características distintivas, para posteriormente diferenciar a los países capitalistas de este mundo.
Yo no estuve, pero los que saben de estas cosas dicen que, tras la evolución de las especies, los primeros humanos se vieron obligados a convivir en grupos y cohabitar en cuevas, tanto para preservarse, alimentarse, reproducirse, etc. Y que conforme crecía numéricamente el grupo surgió la primera división del trabajo, entre hombres y mujeres. Con el tiempo y el crecimiento del grupo, surge quien, o quienes se convierten conductores del grupo y, a partir de allí, se dan las condiciones para el surgimiento de la dominación social, dominados y dominantes, esclavos y esclavistas, campesinos y hacendados, asalariados y capitalistas, pero todas estas categorías se resumen en las dos siguientes: “explotados y explotadores”.
Empero, ¿Cuál es la característica fundamental del capitalismo? No es la explotación humana porque esta es la característica de todas las formaciones sociales donde unos viven y aumentan sus riquezas a expensas de otros.
La característica distintiva del capitalismo es el “trabajo asalariado” y la “alienación o enajenación”.
Así que, donde haya “trabajo asalariado” hay “alienación o enajenación” y, por lo tanto, hay relaciones sociales de explotación capitalista.
No basta con que el Estado o el Gobierno sea el dueño de los “medios de producción”. Si persiste el “trabajo asalariado” persistirá también, la “enajenación”, y, por lo tanto, persistirán también las relaciones capitalistas de explotación.
Yo no lo digo. Hace mucho, en el Siglo XVIII, o Siglo antepasado, no solamente lo dijo, sino que lo demostró científicamente, el genio de Carlos Marx. Así es que, si quieren realizar algún reclamo o alguna crítica, hágansela a él.
¿Por qué el “trabajo asalariado” corresponde a relaciones de explotación?
Carlos Marx, siguiendo a los economistas clásicos de su época, Adam Smith y David Ricardo, postuló que la fuente del valor de las cosas producidas es el trabajo invertido en ellas. Y a partir de allí, cierta cantidad de trabajo representa también una determinada cantidad de valor. De esa forma, el valor de los objetos está determinado por la cantidad de trabajo que contengan.
Y de esa manera, Carlos Marx clasifica el trabajo contenido en los objetos que participan en la producción de un nuevo objeto, en “trabajo pasado”, puesto que fue producido con antelación. Y, el nuevo objeto cuando termina su proceso de producción, en “trabajo presente”.
Ahora bien, si el “trabajo” es fuente de “valor”, una cierta “cantidad de trabajo” corresponde a un determinado “monto de valor”, por lo que los “INSUMOS” que participan en la producción de un objeto, correspondiente al “trabajo pasado”, son determinado y cierto “monto de valor ya existente”. Y el trabajador, con su actividad productiva durante cierto “tiempo de trabajo” anexa al monto o cantidad de valor de los insumos, una nueva cantidad de valor. De esa forma, el objeto creado por el trabajador, contiene un monto de valor de los insumos más una nueva cantidad de valor incorporado por el trabajo del productor.
Pues bien, todo este proceso se puede expresar con dinero. Y así se tiene que el dueño de la fábrica contrata a un trabajador para que le produzca un cierto objeto. Todo el proceso anterior es igual, solo que ahora el valor se expresa en dinero, Y el capitalista le paga al trabajador una cierta cantidad de dinero bajo la figura de salario para que produzca el objeto. Y el trabajador produce el objeto, pero, resulta que la cantidad de dinero de los insumos más la cantidad de trabajo expresado en dinero por el “trabajo presente” expresa una cierta cantidad de dinero que cuando se vende en el mercado el “dinero” o el “precio” de mercado realizado se divide en 3 partes. La parte de los insumos. Pero otra parte que corresponde al salario del trabajador y la tercera que se refiere a las ganancias del capitalista. He aquí la explotación. El capitalista se apropia de una parte del trabajo presente creado por el asalariado.
Pero, por otro lado, el trabajador se somete psicológica y corporalmente de la voluntad de quien lo contrata asalariadamente. He aquí la enajenación.
Por eso, aunque el Estado o el Gobierno sea el dueño de las empresas, la existencia del trabajo asalariado nos indica relaciones capitalistas. Y en concreto para esos casos, se trata de un “Capitalismo de Estado”.
No se pudo ni se ha podido construir una sociedad socialista.