CON PRECAUCIÓN
Por: Sergio Mejía Cano
Comentaban antiguos ferroviarios que quizás sus vidas familiares hubieran sido otras, sobre todo, aquellos que establecieron su residencia en Tepic, Nayarit, pues en un principio el proyecto de la línea ferroviaria estadounidense, Southern Pacific Railroad, cuando se decidió ampliar su ruta más allá del estado de Sonora, ya con la denominación de Ferrocarril Sud Pacífico de México, se contempló al llegar a lo que hoy es, Ruiz, Nayarit, en 1912, desprender de ahí la vía férrea hacia la costa.
Se pretendía llegar hacia lo que hoy es Puerto Vallarta, Jalisco que, en aquel tiempo era una pequeña aldea pesquera fundada en 1951 -según Google- conocida entonces como “Las Peñas”, para de ahí sortear la pequeña sierra de Talpa-Mascota, subir hacia Ameca, Jalisco y así poder llegar a la capital del estado de Jalisco, Guadalajara.
Esto debido a que el tramo más corto entre la Perla Tapatía y la hoy ciudad de Puerto Vallarta, es precisamente por Ameca. Sin embargo, los eruditos de la línea ferroviaria estadounidense tuvieron en cuenta que, de Ruiz, Nayarit hacia la costa de Jalisco sería poco rentable por haber en su mayoría en ese tramo poblaciones pequeñas sin industria ni comercio fuerte y, el entonces pequeño puerto de Las Peñas tampoco era una zona comercial conveniente para una línea ferroviaria, sino hasta llegar a Ameca, por lo que se modificó el proyecto siguiendo más al sur de Ruiz, Nayarit contemplando que, al menos había buenas cosechas en la zona del municipio de Santiago Ixcuintla, como en estación Nanchi.
Sin embargo, se toparon con tener que sortear una cuesta consistente de subir del nivel del Mar a una altura de 900 metros para poder llegar a la capital nayarita, Tepic; pero aun así se llevó a cabo el trazo de la nueva ruta, proyecto que no contemplaba pasar por el ingenio de Puga en la población de Francisco I. Madero ya en el municipio de Tepic. Pero se dice que, gracias a una familia de apellido, Aguirre, la que hizo cabildeo con los empresarios ferroviarios gringos, para poder hacer llegar la vía férrea a un lado de dicho ingenio azucarero, lo que se logró gracias a que se vio y se comprobó que este ingenio era muy productivo en ese entonces. Tan productivo que, hasta mediados de la década de los años 80 buena parte de la cosecha de caña se movía por ferrocarril. Así que se volvió a modificar el trazo ferroviario.
En aquellos tiempos hasta mediados de los años 80 salían trenes con góndolas vacías rumbo al sur con destino a Pantanal y San José de Costilla en donde colocaban esas góndolas después de levantar las que ya estaban cargadas, para después dirigirse hacia el norte pasando por la estación de Tepic y dirigirse hacia la estación, Aguirre, para colocar a descarga las góndolas cargadas de caña en el ingenio de Puga. Era tanta la cosecha en tiempos de zafra que se llegaron a mover hasta dos o tres turnos cañeros por vía del ferrocarril; sin embargo, poco a poco fue cayendo la producción por lo que el movimiento de caña a través del ferrocarril fue disminuyendo cada día más, hasta casi desaparecer.
Y, a propósito de que la ruta más corta de Guadalajara a Puerto Vallarta, Jalisco es precisamente por Ameca, esto nos lo comentó a sus alumnos una profesora de la materia de español allá a mediados de los años 60, pues se oían pláticas de familiares del porqué no se hacía una carretera a Puerto Vallarta y, lo que oían la mayoría de los alumnos por parte de sus adultos era que las líneas aéreas bloqueaban todo intento de que se hiciera una carretera de Ameca a Puerto Vallarta, pues les provocaría muchas pérdidas al tener que suspender varios vuelos de Guadalajara a dicho puerto turístico, porque de hacerse esa carretera por Ameca, Talpa y Mascota, Puerto Vallarta quedaría un máximo de tres horas o un poco menos.
También llegaron a comentar los antiguos ferroviarios que, cuando llegaron a arreciar los reclamos ciudadanos en Guadalajara, Jalisco de que se sacaran las vías férreas. tanto el gobierno federal como el estatal y el entonces, Ferrocarril del Pacífico contemplaron esa viabilidad, por lo que lo que hoy es el periférico sur, ese trazo sería la vía del ferrocarril para llegar a espaldas del Hotel El Tapatío, para así llegar a la estación, El Castillo.
Sin embargo, quedaba el problema de la estación de pasajeros si la tenían que cambiar o no, porque si quedaba donde mismo de nada serviría el cambio de las demás vías si los trenes de pasajeros procedentes del norte tenían que pasar por donde mismo.
Sea pues. Vale.