CON PRECAUCIÓN
Por: Sergio Mejía Cano
La infortunada muerte de una chica de 13 años de edad, de nombre, Dafne, en un campamento de verano en la Academia Militarizada, Marina Doenitz, en Ciudad Madero, Tamaulipas, abrió de nuevo el debate sobre este tipo de academias y escuelas que imponen educación militarizada lo que, según el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, este tipo de escuelas operan de forma irregular al no estar debidamente autorizadas.
Sin embargo, ahora que saltó a la palestra este tema se han difundido infinidad de comentarios tanto en las redes sociales y en algunos medios de información respecto a que existen en nuestro país muchas escuelas y academias de este tipo en las que, se informa, resaltan de forma sistemática las conocidas como novatadas que se aplican a los estudiantes de nuevo ingreso; algo que, se ha documentado, las novatadas se aplican en escuelas secundarias y de preparatoria e incluso en algunas empresas o industrias en donde se vacila a los empleados y trabajadore nuevos haciéndoles determinadas bromas, precisamente por desconocer sus obligaciones y responsabilidades y, se dice que, hasta en las fuerzas armadas, tanto en la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), como en la Marina.
Y, a propósito de la SEDENA, allá a principios de este siglo XXI, pregunté a unos militares si se les seguía dando la bienvenida a los de nuevo ingreso en las fuerzas armadas, respondiendo que ya no estaba permitido porque la Comisión de Derechos Humanos ya había tomado cartas en este asunto atendiendo quejas y demandas tanto de los afectados como de sus familiares, por lo que ya se habían erradicado las bromas o excesos en los trabajos y ejercicios a hacer a los recién llegados.
Sin embargo, ya más adelante, como a mediados de esa década del 2000, enfrente de la Presidencia Municipal de Tepic, Nayarit, estaba un módulo de la SEDENA en donde se promocionaba el ingreso a las fuerzas armadas y, ahí, en un cartel se definían los requisitos para poder ingresar al Ejército; cartel en donde, por cierto, se especificaba entre los requisitos, que los aspirantes no tuvieran tatuajes. Ante esto, les dije a los militares que atendían dicho módulo que había visto a varias personas que eran militares que tenían tatuajes en sus cuerpos, a lo que me dijeron que, ya estando una vez dentro del Ejército, sí se podían tatuar, pero en partes no visibles fuera de la ropa o el uniforme.
A estos militares que atendían este módulo también les pregunté sobre los bautizos a los recién llegados o de nuevo ingreso, a lo que respondieron que sí, pero ya no tan severos porque sus superiores estaban muy atentos a estos hechos, aunque los que recibían excesos no protestaban ni se quejaban por aquello de las represalias por chivatos; pero que era una costumbre, pues los que ya estaban dentro habían recibido su novatada y, de alguna forma se tenían que desquitar.
A mediados de los años 60, por lo menos en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, se acostumbraba a trasquilar a los alumnos de nuevo ingreso a la educación secundaria, por lo que, al ser trasquilados por alumnos de segundo y tercer grado, los de primer año se tenían que rapar debido a las trasquiladas. Y precisamente el pretexto era el que, si a los de segundo y tercer año de secundaria también los habían trasquilado cuando ingresaron a primero, pues era una forma de vengarse por lo que les habían hecho a ellos también.
Al parecer esta práctica quedó en desuso debido a que los chicos que entraban a primero de secundaria, desde antes de acudir a hacer el examen de admisión ya iban con la cabeza rapada, en el entendido de que de todos modos los iban a trasquilar, así que, para que exponerse a ser dañados con las tijeras de los otros alumnos.
Volviendo a la tragedia de la muchacha de nombre, Dafne, lo más triste de este caso es que, de acuerdo al dictamen sobre su fallecimiento, esto se debió, de acuerdo a su certificado de defunción, su muerte se clasificó como homicidio. Lo cual podría determinas que probablemente sufrió algún tipo de agresión; una novatada, tal y como se dicen en algunas de las redes sociales, precisamente por la supuesta militarización que, se dice, se imparte en esta academia.
Así que, ojalá y sí se lleguen a regularizar o, mejor dicho, ya no permitir que haya este tipo de escuelas y academias, dejando la militarización a la SEDENA y la Marina, la Guardia Nacional y las corporaciones policíacas que, sus integrantes sí necesitan este tipo de disciplinas y nadie más.
Sea pues. Vale.