CON PRECAUCIÓN
Por: Sergio Mejía Cano
Este pasado día 20 de octubre en el portal de La Jornada, en su sección “Rayuela” se lee: “El que encuentre al Estado laico, que lo devuelva… a la Cámara de Diputados”. Esto, porque en ese mismo portal aparece una nota firmada por el señor, Enrique Méndez, con el encabezado: “Premia Policías Celestiales a ediles de PRI y AN en San Lázaro”.
En la nota se hace referencia que, en el salón Legisladores, y a invitación del PRI, la asociación evangélica Policías Celestiales había entregado recientemente reconocimientos a los alcaldes panistas, Mauricio Tabe y Giovanni Gutiérrez, así como al priista, David Sánchez Isidoro y, además, a la embajada de Israel en México, por haber colaborado con un acompañamiento en la ceremonia.
Se dice en esta nota que, el expolicía federal, Leonel Guillermoprieto Chávez, fue quien entregó el reconocimiento Seguridad con valor 2026 a Dalhia Neumann, agregada de diplomacia pública, prensa y cultura de la legación israelí, al haber asistido en representación del embajador de Israel en nuestro país, congratulándose diciendo que “qué honor, la verdad” al momento de recibir la presea esta diplomática representante del espurio Estado de Israel.
De haberse efectuado este evento en otro lugar obviamente que no habría mayor problema debido a la libertad de expresión que impera en nuestro país; sin embargo, el problema es que este acto de reconocimiento a ediles del PRI y el PAN se llevó a cabo en un recinto del Poder Legislativo, un Poder que forma parte de un Estado laico en donde rige la separación Iglesia-Estado. Tal vez de ahí lo expresado en Rayuela del periódico, La Jornada, porque tal vez haga mucha falta recordarle tanto a los mismos legisladores de todos los partidos políticos, así como a todo funcionario y servidores públicos que, sin excusa ni pretexto la laicidad de México debe respetarse en todo momento y, hacerles recordar que esta separación Iglesia-Estado significó un gran derramamiento de sangre por una lucha fratricida muy cruenta que duró varios años en nuestro país.
Al parecer últimamente se ha relajado mucho lo que significa realmente lo que es un Estado laico, en donde las iglesias, por ningún motivo y bajo ningún concepto se deben de inmiscuir en asuntos políticos y viceversa, teniendo en cuenta aquella frase tan atinada de: lo del César al César y lo de Dios a Dios; pero también lo que dictan las leyes al respecto y que están plasmadas también en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público y, si bien Carlos Salinas de Gortari restableció las relaciones con el Vaticano en 1992, así como las reformas constitucionales a los artículos 24 y 130 de nuestra Carta Magna, después de haber sido interrumpidas en 1861, durante la presidencia de don Benito Juárez, precisamente por las Leyes de Reforma, cuando se confirmó la separación Iglesia-Estado, aun así permaneció dicha separación no nada más con la Iglesia Católica, sino con todas las demás iglesias que tienen presencia en México; la mayoría, si no es que todas, dependientes del judaísmo, es decir, todas con la misma raíz, pero con sus diversas interpretaciones de acuerdo a las ideas e intereses de sus dirigentes.
Queda claro que, a la Secretaría de Gobernación (SG) le hace falta más firmeza en cuanto a cumplir y hacer cumplir las leyes que rigen en nuestro país precisamente en lo que se refiere a la separación, Iglesia-Estado, porque cada días algunas organizaciones religiosas se desfasan cada vez más en acatar las disposiciones referentes a esta separación, pues no pasa el día en que estas Iglesias se inmiscuyen cada vez más descaradamente en asuntos políticos que en ninguna forma deberían de meterse; por lo que la SG debería de llamar la atención a estas iglesias y, en su caso, sancionar de acuerdo a lo estipulado en dichas leyes. Sin embargo, a la mejor no lo hace la SG por las mismas creencias de quienes están al frente o para no quedar mal con las jerarquías eclesiásticas y para no perder posibles votantes; aunque entre estos, posiblemente haya quienes por más religiosos que se sientan prefieren que se aplique el Estado de Derecho y laico que supuestamente rigen en México.
Es necesario poner un hasta aquí a todas esas Iglesias que les gusta meterse en asuntos políticos, porque he ahí lo que ha pasado últimamente en Sudamérica, en donde varias de las asociaciones religiosas han influido enormemente en los comicios electorales. Como ahora en Brasil, en donde las iglesias están influyendo entre los electores.
Sea pues. Vale.