Una profesión tal vez poco comprendida

CON PRECAUCIÓN

Por: Sergio Mejía Cano

El 03 de mayo se celebra en México el día de la Santa Cruz, fecha que aprovechan los trabajadores de la construcción (albañiles, ingenieros, alarifes y demás) para también celebrar su día; y, se dice que en las zonas rurales este día, como tradición agrícola se piden lluvias y buena fertilidad para que haya abundantes cosechas. Y, a nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra el Día de la Libertad de Prensa.

Pero enfoquémonos más en el ámbito de la construcción, específicamente en los albañiles, quienes por tradición suelen colocar una cruz adornada con papeles de colores en lo alto de las obras que están llevando a cabo, así como organizando reuniones en esos mismos lugares para compartir comidas y bebidas y, tal vez, comentando sus andanzas y experiencias en esa profesión posiblemente incomprendida para ciertos sectores de la sociedad que no han analizado de bien a bien lo que significa ser albañil empezando desde peón o aprendiz.

Hay personas que creen o piensan que ser albañil es porque se lo merecen por no haber estudiado y, peor aún, hay quienes los relaciones con un estatus de vida bajo y de carencias; sin embargo, no es así, porque según comentan personas versadas en el ramo de la construcción que es un oficio bien pagado, que a muchos de los albañiles en todos los niveles no les luzca ese buen salario, eso sería otra historia más enfocada al nivel cultural de cada quien, en el entendido de que, como suele suceder no nada más en el ramo de la construcción, sino en la mayoría, si no es que en todos los trabajos y labores, hay gente que no cuida su sueldo devengado ya sea por el gusto de malgastar lo que tanto trabajo le costó o por no habérsele inculcado la cultura del ahorro y también, es muy probable, que no haya tomado en cuenta de que primero es la familia; por lo que cada semana o quincena en cuanto reciben su paga se van con otros compañeros a celebrar el recibimiento del producto económico que les generó su trabajo de toda una semana o quincena, según sea el caso.

Se entiende que en todos los trabajos existen riesgos ya sea por accidentes o enfermedades; sin embargo, el de la albañilería vaya que representa varios riesgos a la salud y al físico corporal de quienes ejercen este sacrificado oficio y más, cuando tienen que subir por andamios frágiles e inseguros y cuya obra en construcción ya tiene varios pisos de altura y las escaleras de material aún no están concluidas o están apenas en proceso, de ahí que tengan que subir por escaleras artesanales construidas por los mismos albañiles con tablas lisas y, como peldaños trozos de madera clavados sobre esas tablas lisas.

No es poca cosa enseñarse a hacer mezcla, pues esta tiene que tener la consistencia adecuada para que tenga un buen fraguado y, en esto de hacerla es en donde pueden surgir vapores dañinos para la salud cuando se está revolviendo la cal que es, según los expertos, altamente tóxica si se expone una persona durante mucho tiempo a su cercanía; pero más pesado que hacer la mezcla es tener que subir botes llenos de esta, así sea a un primer piso o nivel de la construcción. Y, si bien hoy en día se cuenta con maquinaria para procesar mezcla y subirla mediante algún tipo de

mecanismo, sigue habiendo construcciones menores en donde se trabaja a la antigua haciendo la mayoría de los trabajos en forma manual, sobre todo y por lo regular en construcciones familiares o de personas que poco a poco van construyendo su vivienda en forma personal.

Tampoco es poca cosa saber pegar ladrillos o bloques, así como saber utilizar la plomada o nivelador; enjarrar y alizar los enjarres, colocar los castillos y amarres necesarios para darle seguridad y firmeza a una construcción, sobre todo aquellos albañiles que han aprendido en forma autodidacta y que tal vez por lo mismo, creen no requerir de un arquitecto o ingeniero; en algunos casos, tal vez porque piensen que no ocupan a una persona con título o porque sus posibilidades económicas no les permite darse ese lujo de ser asesorados por un arquitecto o ingeniero.

Y, a propósito de trabajos pesados en la albañilería están precisamente las zonas en donde se acostumbra más la cimbra que la bóveda, sobre todo si no se cuenta con la maquinaria moderna para hacer subir el cemento, sino que se sube en hombros de los albañiles para, de bote en bote poder llenar lo que será el techo de una habitación.

Así que felicidades a todos los trabajadores de la construcción de todos los niveles.

Sea pues. Vale.

 

Deja una respuesta