En ciertos ámbitos sí hubo tiempos mejores

CON PRECAUCIÓN
Por: Sergio Mejía Cano
Entre buena parte de la sociedad es muy conocida la frase: “cualquier tiempo pasado fue mejor”, frase que se atribuye al poeta español, Jorge Manríque, en el siglo XV. Y si bien a una gran mayoría de la población le cae esta frase como anillo al dedo, también hay quienes difieren debido a que todo sucede en su tiempo y espacio y, se supone que todos los tiempos son buenos, así haya algunos contratiempos.

Sin embargo, en el ámbito laboral en cierto sentido sí se podría decir que hubo tiempos mejores, porque llegaron a haber trabajos en los que una persona iniciaba su vida laboral en una empresa y la terminaba en esa misma empresa obteniendo su jubilación correspondiente.

Y si hoy sigue habiendo empresas, negocios e industrias, así como en la burocracia en los tres niveles de gobierno en el país y, desde luego, en el magisterio, en una gran parte de centros de trabajo ya no hay jubilaciones, sino que una gran parte de la clase trabajadora tiene que esperar a cumplir 60 o 65 años de edad para lograr una pensión; siempre y cuando tenga el mínimo de semanas cotizadas ante una institución de Salud como el IMSS o el ISSSTE.

El problema es que hoy en día una gran parte de trabajadores de ambos sexos difícilmente puede lograr llegar a acumular esas semanas de cotización requeridas, sobre todo las nuevas generaciones que ya no alcanzaron a ingresar, por ejemplo, en el IMSS antes del mes de junio de 1997, es decir, para estar amparados con la ley de 1973, en la que solo se requieren 500 semanas cotizadas, no así quienes ingresaron a trabajar ya bajo la ley conocida como de 1997 que pide como mínimo una cantidad de 875 semanas cotizadas, cantidad de semanas que, irá aumentando de 25 en 25 hasta llegar a 1,000 en el año 2031.

Esto de las semanas para cumplir con el requisito de la ley 97 no sería problema si una gran mayoría de trabajadores estuvieran constantes en un trabajo, sin que sea dado de baja; pero hoy en día existe el problema de que muchos de los trabajos que se ofrecen no son en forma definitiva, sino que son temporales, eventuales o, porque en la clase patronal hay quienes no quieren bajo ningún motivo que sus trabajadores adquieran los derechos laborales suficientes, para, tal vez desligarse de mayores gastos por indemnización y antigüedad laboral; que no de edad, precisamente.

Se han documentado casos de trabajadores que, al llegar a solicitar servicio médico al IMSS, les salen con que están dados de baja, por la parte patronal y, sin que se les haya notificado, así sigan laborando en determinada empresa, negocio o industria; y, además, en caso de ser incapacitados ya sea por enfermedad general y no por accidente laboral, el instituto de Salud les salen con que están registrados con un salario mucho más bajo que el que perciben cotidianamente; esto cuando el pago de la incapacidad difiere en mucho de lo que esperaban como pago por la incapacidad.

Y, también en casos de incapacidad por accidente en servicio, pues se dice que en estos casos se tiene que cubrir el 100 por ciento del pago; sin embargo, al recibir su pago por incapacidad, les salen con una cantidad menor de lo que esperaban.
Así que, para una gran mayoría de la clase trabajadora de las nuevas generaciones, les será muy difícil poder llegar a cubrir estas primeras 875 semanas de cotización y menos cuando se exijan 1000 en 2031, lo que decepciona a una gran mayoría de jóvenes al pensar que posiblemente no lleguen a cotizar para lograr su pensión hasta que les llegue la del Bienestar al cumplir 65 años de edad.

Al platicar con algunas personas jóvenes respecto a esto de las pensiones la mayoría dice no estar esperanzadas a ella, sino mejor ahorrar en lo posible, si es que hay margen o si no, pues trabajar hasta que el cuerpo aguante; así me comentó un repartidos de agua de 50 años de edad que trabaja por su cuenta y que nunca ha estado asegurado, pues desde muy joven comenzó a trabajar por su cuenta en lo que podía y, cuando pudo comprar su camioneta se puso a vender agua en garrafones en donde afortunadamente le va bien.

En la misma situación de no estar asegurados hay infinidad de personas, como en el trabajo informal o muchachos que trabajan repartiendo mandaditos, mensajería por su cuenta, vendedores ambulantes; en cocinas económicas familiares, así como fontaneros, pintores, albañiles, etcétera que laboran por su cuenta y a quienes los conocen y solicitan reparaciones a domicilio, etcétera. Así que, por eso, todo tiempo pasado fue mejor.
Sea pues. Vale.

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