Por: Sergio Mejía Cano
De no haber aparecido con vida el obispo emérito del estado de Guerrero, Salvador Rangel Mendoza, sobre todo de que ya jamás se volviera a saber de él o que su cuerpo se haya encontrado sin vida, desde luego que los adversarios y detractores se le hubiese echado la culpa al presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), tal y como se le achaca a su administración el asesinato, desaparición e innumerables fosas clandestinas.
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