Por: Sergio Mejía Cano
Se dice que no es ético escribir en un artículo de opinión de cosas personales; sin embargo, en ocasiones es necesario para dar enfoque al tema a tratar.
Pues bien, resulta que el pasado 8 de julio de este año en curso, me invitaron a una reunión familiar a Santiago Ixcuintla, Nayarit, saliendo de Tepic a alrededor de las 16:30 horas; un servidor viajaba como copiloto y tal vez debido a la costumbre de haber sido empleado ferroviario y siempre estar atento al camino, la velocidad y los señalamientos a lo largo del trayecto, me sorprendió ver infinidad de motocicletas rodando en ambos sentidos. Estos vehículos motorizados de dos ruedas, salían algunas de las poblaciones aledañas a la carretera internacional número 15 y, desde luego, otras se encontraban ya rodando en la cinta asfáltica.
