CON PRECAUCIÓN
Por: Sergio Mejía Cano
Cierta vez leí una anécdota que decía que cuando Napoleón mandó sembrar miles de árboles en toda Francia, pero principalmente en París, además de reforzar los Campos Elíseos, uno de sus allegados le preguntó por qué había mandado sembrar tantos árboles, sobre todo muchos de ellos que tardarían hasta cien años o más en alcanzar su frondosidad y que la respuesta del emperador fue: porque amo a Francia.
