IMSS, SHCP Y EL CAPITALISMO ANTINEOLIBERAL DE AMLO

logoPor Octavio Camelo Romero

Desde la segunda mitad del siglo XIX, la economía política científica ya sabía que el “modo capitalista de producción” cuenta con dos rasgos esenciales: uno es que sus productos son mercancías y el otro, es que produce plusvalor.

El primer rasgo implica por un lado, que el obrero venda su mercancía, la cual es su capacidad de trabajo, y por el otro, que el comprador de la fuerza de trabajo es el capitalista, el cual la paga para su uso o consumo durante cierto tiempo. El pago de la fuerza de trabajo se le denomina salario.

Empero el segundo rasgo implica que el capitalista consuma la fuerza de trabajo por encima del tiempo de trabajo en que repone lo pagado al trabajador. Por lo tanto, el plusvalor es un trabajo no pagado o impago. Y los dos agentes principales del modo capitalista de producción son el capitalista y el obrero.

Por otro lado, en la sociedad se establecen relaciones de producción y relaciones de distribución mediadas por el aparato del Estado o del Gobierno. En este sentido el Estado refleja más o menos los intereses de la clase dominante o hegemónica, y construye sus políticas públicas de conformidad con cierto proyecto social.

La renuncia del Senador Germán Martínez Cázares a la dirección General del IMSS trasluce algunos aspectos del capitalismo antineoliberal de AMLO. En primer lugar queda claro que el país no pisará pasto del anticapitalismo, seguirá dentro del “modo de producción capitalista”.

En el cuerpo de la carta-renuncia, el exdirector del IMSS a la letra dice: “El Presidente del Gobierno de México proclamó el fin del neoliberalismo, pero en el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño institucional donde importa más el “cargo” que el “encargo”.”

Si bien es cierto que el neoliberalismo plantea el adelgazamiento del Estado, lo hace para debilitarlo y reducirlo a simple guardián de sus intereses. Empero, si es cierto que AMLO coincide con el neoliberalismo “en el adelgazamiento del Estado y en el ahorro”, lo hace desde otra perspectiva, lo hace como parte de la estrategia general para disminuir el personal excesivo y para realizar las compras consolidadas o centralizadas y evitar, de esa manera, la corrupción.

Raquel Buenrostro Sánchez, oficial mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en una entrevista reciente dijo que una “mala planeación” por parte de las delegaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en los estados, encarece el costo de los medicamentos.

Entre otros, ese es el motivo por el cual AMLO centraliza compras y algunas funciones administrativas, y también por lo que dijo no coincidir con las quejas del ahora ex funcionario y le dio el respaldo a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en su plan de evitar déficit.

Por otra parte, el modelo capitalista de AMLO es opuesto al neoliberalista en el sentido de robustecer no únicamente la economía del Estado, sino en convertirlo en promotor del desarrollo a partir de su fortalecimiento con PEMEX y algunas otras empresas estatales que cree.

Cabe destacar también la implementación de la economía mixta como estratégica para crear empresas del Estado y empresas de capital mixto, público y privado. De forma por demás pragmática, el capitalismo antineoliberal de AMLO se plantea promover y desarrollar capitalistamente la agricultura en los ejidos y comunidades agrarias. Y también se propone desarrollar la infraestructura del país con inversión de Capital local y extranjera. En fin.

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