Aumentos de precio inesperados a varios productos

CON PRECAUCIÓN

Por: Sergio Mejía Cano

Se ha anunciado oficialmente que el próximo 01 de enero de 2026 aumentarán el precio a los cigarrillos y refrescos, así como a las bebidas con edulcorantes, sueros orales y videojuegos que contengan violencia; esto debido a un ajuste en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Sin embargo, este pasado lunes 24 de noviembre de 2025 el precio de los cigarrillos aumentó $3.00 pesos por lo menos en las cajetillas de los cigarrillos más populares, es decir, en los que cuestan menos de $70.00 pesos.

Comenta un abarrotero que le hicieron llegar un anuncio por parte de los distribuidores de los cigarrillos en donde se avisa que para el próximo mes de enero de 2026 se incrementará el precio de los cigarrillos hasta en $17.00 pesos, pero que no decía si agregados a este nuevo aumento de los 3 pesos o como un total del aumento. Y refiriéndose a los refrescos, este abarrotero dijo que seguían igual en su precio actual, aunque sí está enterado en que en enero subirán de acuerdo al aviso oficial.

Se comenta que, cuando el Poder Legislativo aprobó este aumento al impuesto de cigarrillos y refrescos y demás, los productores pusieron el grito en el cielo; pero es bien sabido que cada vez que se aumentan los impuestos a estos productos quien viene pagándolos a fin de cuentas es el público consumidor y no tanto quienes los producen y distribuyen, porque lo único que les interesa es la posibilidad de que bajen sus ventas, lo que muy pocas veces sucede tal y como se ha visto, pues a la mayor parte del público consumidor, si bien lo reciente de momento y algunas personas se ajustan a consumir menos, ya avanzado un corto tiempo como que se hace a la idea y vuelve a consumir prácticamente la cantidad igual a la que hacía antes del aumento.

Está el claro ejemplo de cuando se aumentan los precios a las bebidas embriagantes dizque para disminuir su consumo, algo que posiblemente suceda nada más al inicio de un nuevo precio, ya que después mucha gente vuelve al mismo consumo de antes. Por lo que determina fehacientemente que, quien o quienes resultan más afectados cada vez que se incrementan los precios tanto en cigarros, refrescos y otras bebidas con exceso de azúcares o edulcorantes, así como de cervezas, vino y licores de todo tipo es, al final de cuentas, el público consumidor y no los productores ni distribuidores de estos productos.

Así que, cuando se anunció la posibilidad de que el próximo año el aumento al salario mínimo podría ser de un 16%, tal vez por esto tanto productores como distribuidores de cigarrillos ya se pusieron el huarache antes de espinarse sabedores de que si bien por ahora podrían sufrir una baja en sus ventas y tal vez en su producción, ya con el aumento al salario mínimo el próximo año todo podría volver a la normalidad, aplicando aquello de que cuando se incrementan los impuestos a determinados productos, poco a poco el público consumidor se va acostumbrando en los nuevos precios, así sea en detrimento de la economía familiar, ya que para algunas personas primero están sus vicios de fumar y tomar que una buena alimentación para su familia; no es

romanticismo, porque de que los hay, por supuesto que los hay, recordemos que para todo hay gente.

Ahora los aumentos a los cigarrillos se dan de un día para otro, sin que el público consumidor se entera y tal vez ni los mismos abarroteros, porque hubo un tiempo en que desde que se comenzaba a rumorar que habría un posible aumento a los cigarrillos, la mayoría, si no es que todos los abarroteros y demás comercios en donde se venían los cigarrillos los ocultaban dejando nada más a la venta los que casi no se vendían algunos de los más caros o también de los más baratos, mercancía que volaba de inmediato debido a que la escasez lo que más le importaba a los fumadores era echar humo como fuera.

Esto de ocultar los cigarrillos debido a un próximo aumento de su precio también lo llevaban a cabo las grandes abarroteras que distribuían este producto, supuestamente para obtener más ganancias, ya que los compraban con el precio anterior y, reteniendo su venta el incremento a las ganancias se derivaba cobrándolos al nuevo precio; como se dice: negocio redondo.

Sin embargo, hoy en día al parecer esa práctica ya está en desuso debido a que los aumentos a la mayor parte de estos productos se dan sin decir, ¡agua va!, pues al fin y al cabo el consumo de cigarrillos y refrescos se va normalizando al poco tiempo en detrimento de la economía del consumidor.

Sea pues. Vale.

 

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