Por: José Octavio Camelo Romero
Después de enterarme de la maravilla del cuerpo humano de tener no solo un sistema de receptores sensoriales para captar los estímulos que el medio ambiente le proporciona en su interactividad con él, me entero de la otra maravilla de tener un sistema de traductores para esos estímulos captados traducirlos a su lenguaje electro-bio-químico.